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Opinión | No Ni Ná

Rafael Ruiz

Rafael Ruiz

Periodista

De la Física avanzada

Gracias a la Feria de Mayo, el Ayuntamiento de Córdoba ha realizado un descubrimiento verdaderamente asombroso, un auténtico avance para la ciencia y los saberes humanísticos. Según la municipalidad, si se somete a una onda lumínica (y calórica) al bloqueo parcial de un cuerpo semirrígido, con los átomos lo suficientemente cercanos, se genera una limitación del calor residual en el medio ambiente, fruto de la fusión del núcleo de nuestra estrella de referencia -o sea, el Sol-, de manera que sucede un auténtico prodigio. Baja la temperatura y a la gente no le da un chungo total.

El concejal de la cosa de los festejos ha realizado entrevistas para explicar con todo lujo de detalles tal grado de certezas en el avance de una teoría difícilmente falsable. Por tanto (ergo), cierta. Para conseguir una comprobación deductiva de este milagroso hecho, similar a la invención de la emulsión del salmorejo, ha destinado cámaras termográficas a medir la calor residual bajo el cuerpo semirrígido, que en adelante podemos llamar toldos o telas. Bajo este prodigio de la termodinámica, agentes de la Policía Local han dictaminado que la temperatura ambiente se reduce en 18 grados. No se ha aclarado si Celsius o Fahrenheit, lo cual puede tener algún efecto en la supervisión por pares de los resultados del experimento. Por avisar, que no quede.

El gobierno municipal ha glosado de manera científica, ilustrada, el procedimiento experimental consistente en generar tal milagro. Ha explicado que la ubicación de los postes de sujeción estructural del sistema de lo que (de manera pedestre) hemos denominado toldos ha sido milimétricamente calculada para maximizar su efecto en la población, minimizar afecciones a la circulación de personas y équidos, así como garantizar la seguridad de vehículos de emergencias.

Damos nuestra calurosa (con perdón del chiste) enhorabuena al gobierno municipal popular por descubrir a estas alturas que los toldos dan fresquito y que la reducción subsiguiente de temperatura favorece la vida del común, la salud pública y el vigor festivo. Podemos, inclusive, sugerir como hipótesis que la arboleda, cuando es frondosa, provoca similares efectos, tal y como avalan los autores de referencia (véase DOMÍNGUEZ BASCÓN, Pedro, 1999. ‘Clima, medio ambiente y urbanismo’. Colección de Estudios Cordobeses. Diputación de Córdoba).

Y que ese efecto prodigioso, conseguido mediante tejidos u otros métodos análogos, es viable tanto en el recinto ferial como en el resto del término municipal. Alcanzado este momento de progreso científico-técnico (similar a la formulación de la famosa ecuación E=mc2), procede invitar al gobierno municipal a que desarrolle esa idea tan loca, tan intensamente revolucionaria, de que la sombra da fresquito. Y que el fresquito es bueno.

*Periodista

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