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Opinión | Entre visillos

Cines de verano sí, cines de verano no

Ante el desconcierto ciudadano, empresario y Ayuntamiento siguen deshojando la margarita en espera de las ayudas prometidas

El verano se aproxima sin que se haya despejado una gran incógnita que inquieta a la ciudadanía: ¿Tendrá Córdoba un año más cines de verano o pasarán a engrosar la lista de lo que pudo ser y no fue? Parece que al menos está garantizada la apertura de uno de los cuatro recintos al aire libre que perviven, de entre los más de cuarenta que llegó a haber en la época dorada, la década de los cincuenta del pasado siglo. El gerente del Coliseo San Andrés, José María Casado, ha anunciado que el cine volverá a recibir al público y no precisamente porque le resulte un negocio lucrativo, sino por amor al arte, al séptimo arte. Para ello se ha agenciado una fórmula de supervivencia con el propietario y se reparten las cargas: el dueño paga el IBI y los seguros –aunque él tiene uno para la temporada estival- y Casado, que regenta otro cine en Baena, se encarga del mantenimiento; aunque pide el Ayuntamiento, en espera de que aporte las subvenciones prometidas para paliar el déficit económico de estos espacios, que al menos ponga algunos anuncios institucionales que ayuden a sostenerlos, como ya ocurrió el año pasado.

Lo que no está tan claro es que abran el Fuenseca, el Delicias y mucho menos el Olimpia, que ya en 2025 permaneció cerrado y en pésimo estado de conservación, hasta el punto de que la Gerencia Municipal de Urbanismo ha alertado sobe el abandono del edificio. De repetirse el cierre, supondría una pérdida irreparable y un borrón en la memoria sentimental de la ciudad, en este caso enraizada en su cultura popular, como denuncia la Asociación Vecinal La Fuenseca, Santa Marina y Orive, que ya lanzó un SOS en 2024 (el Foro Abrir los Cines) por encontrarse tres de los cuatro en su ámbito de acción. Estos días vuelve a hablarse de los tres recintos, si bien es uno de esos temas que arañan la sensibilidad de los cordobeses en cualquier estación del año. El motivo es que la Junta de Gobierno Local ha tomado conocimiento de la compraventa, por 300.000 euros y con el compromiso de mantener esta actividad, de unos cines que ya pertenecen oficialmente a Antonio Amil, quien venía encargándose de su gestión.

Se redondea con ello una operación que había quedado formalizada el pasado 26 de marzo, al adquirir Amil la propiedad que ostentaba Esplendor Cinema SL, es decir, los herederos del recordado Martín Cañuelo, desde cuya muerte en abril de 2023 nada ha vuelto a ser igual. Se trata de un procedimiento que decepcionó a cuantos confiaban en que fuera el Ayuntamiento el que, como solución más estable, se quedara los cines al igual que hizo con algunos patios emblemáticos para salvarlos. Comparten esta propuesta, entre otros, el Consejo de Distrito Centro y el PSOE, que reclama al menos una «solución transitoria» entre el propietario y el municipio para salir del paso este verano y dar tiempo a que el Consistorio se lo piense mejor, compre los cines y, a través del IMAE y en colaboración con la Filmoteca, «garantice su programación, conservación y mantenimiento», en palabras del portavoz socialista, Antonio Hurtado.

De momento todo está en el aire. Lo único que se sabe es que con este trámite el Ayuntamiento mantiene en vigor el contrato de alquiler de estos espacios por 40.000 euros anuales para actividades municipales (27 día como máximo) al margen de las proyecciones. Un gesto que Amil considera insuficiente para sufragar costes «inasumibles» que cifra en 68.000 euros de déficit al año, por lo que, tirando de la cuerda un poco más, en febrero amenazó con que sin subvenciones no habría cines. No tardó en responderle el alcalde prometiendo unos 100.000 euros en ayudas que no acaban de llegar. Y así está la cosa, en un tira y afloja que desconcierta al ciudadano y le hace temer lo peor.

*Periodista

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