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Opinión | Punto y coma

Celebrando las lenguas

El pasado 17 de mayo se celebró el Día das Letras Galegas, orgullo de quienes tienen la lengua propia de Galicia como primer código de comunicación. Hay días análogos a este en otras zonas de España, en las que también existen lenguas cooficiales, e, incluso, en otras en las que se hablan variedades lingüísticas diferenciadas del español estándar.

Así, en Cataluña, el 23 de abril funciona como fiesta cultural del libro y de la literatura catalana; el 9 de octubre, día de la Comunitat Valenciana, posee una dimensión lingüística fuerte; en Euskadi, el 3 de diciembre celebran el Euskararen Nazioarteko Eguna (Día Internacional del Euskera), mientras que Asturias posee el Día de les Lletres Asturianes, que coincide con el primer viernes de mayo. En Aragón, Extremadura o Murcia no hay efeméride lingüística como tal, pero sí se advierten movimientos culturales vinculados a la ‘fala’, al ‘castúo’ y al ‘panocho’, respectivamente. Para reconocer realidades lingüísticas no es necesario que estén plenamente institucionalizadas, sino que basta con que haya una conciencia dialectal que proyecte orgullo y respeto, reivindicados en Andalucía el 28 de febrero.

La riqueza lingüística debería permanecer aislada de la política, si bien somos conscientes de que ni siquiera la lengua consigue escapar de las garras de aquella ni de cuanto se trata en términos económicos. En las efemérides nombradas arriba también se inmiscuyen personas indocumentadas que gobiernan y planifican, pero, aún así, que continúen adelante dichas celebraciones, si con ellas refuerzan un orgullo sano quienes adquirieron su variedad lingüística de forma natural.

*Lingüista

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