Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | LA CAFETERA DE ASPASIA

Córdoba y Rita Rutkowski, ambas lejanas… y solas

Dice el poema de Federico García Lorca que «aunque sepa los caminos, yo nunca llegaré a Córdoba». Quizás la pintora Rita Rutkowski (1932) comparte con el protagonista lorquiano la misma sensación, esa de ir sobre una jaca negra, perseguida por una luna roja, viendo cómo la ciudad la mira a lo lejos sin llegar, en realidad, jamás a ella. Es probable que, a pesar de todo, la ingrata Córdoba, la siga mirando con distancia.

Rutkowski presenta en Vimcorsa la que —para mí— es la mejor exposición individual de pintura que he visto en esta ciudad, el conjunto más completo de una obra tan arriesgada como misteriosa, tan profunda como auténtica, tan inescrutable como fascinante.

En la inauguración estaba la inmensa mayoría del colectivo artístico que, durante casi siete décadas ha ido admirando su obra, adorándola como la artista decana que es y reconociendo una obra inmensa que está entre lo mejor producido en España desde los años cincuenta. Una obra que ha pasado por varios momentos y obsesiones (siempre lo humano) a través de diversas excusas como rascacielos, azoteas, coches, esquinas…

En la inauguración, las inmensas salas de Vimcorsa estuvieron abarrotadas de público. Vi mucho ese día, he visto más cuando he vuelto a ver su obra con calma. Volveré hasta que la clausuren en julio para seguir disfrutando de esta colección de más de un centenar de piezas, pero… ¿saben a quién no vi en la inauguración? A ningún político de ninguna institución. Si existiera la vergüenza, aunque fuese ‘torera’, política o institucional en este país y ciudad nuestra, no estaría mal que a más de una se le pusiera la cara colorada. También a los medios de comunicación, que no hicieron acto de presencia ninguno; que cubren mediáticamente cualquier ‘salmorejada’ y que no van a cubrir la obra de toda una vida de una artista de noventa y cuatro años, con una capacidad plástica inmensa. Vale que aún estaban en campaña electoral y no podían presentar un acto oficialmente, pero seguro que hay formas de enviar a los medios, o de ir a saludar a quien sí es una institución cultural, y lo seguirá siendo cuando ellos ya no estén.

Dice nuestra alcaldía que escuchan a la ciudadanía. Es una suerte, así van a poner toldos para la feria de la semana que viene, pero, desde luego en cultura, en general, no están escuchando, sino que están haciendo un Shakira (ya saben… «bruta, ciega, sordomuda…»). ¿Por qué decidir no ser el alcalde de todos y sólo de unos cuantos cuando eres una persona que parece sensata y ecuánime? Esto es como si los artistas en Córdoba fuéramos toldos y nos pusieran sólo en las dos casetas que a ellos les gusta.

Menos egipcios y más faraonas como Rita Rutkowski.

*Artista y catedrática de la universidad

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents