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Opinión | Salida de emergencia

Regresar a casa

Mientras los pasajeros del Hondius necesitan respuestas a una urgencia que los ha tenido a la deriva, crecen las voces que enturbian decisiones valientes

Lo llaman el crucero del hantavirus y así será recordado porque las noticias que de él sabemos se relacionan todas ellas con ese virus que llegó al barco de una forma u otra y allí se detuvo para contagiar y desarrollar una especie de sicosis social, mediática y política que resume en pocas palabras las carencia y virtudes del ser humano.

En el caso de España esa especie de furia colectiva e individual se ha disparado desde que se dio a conocer que el barco llegaría a las islas Canarias por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para desde allí proceder a la repatriación de todos sus pasajeros y en el caso de los españoles trasladarlos al hospital Gómez Ulla de Madrid para su seguimiento y el cumplimiento de una cuarentena que confirme su no infección. ¿Y por qué esa furia incontrolada que ha llevado a pedir la dimisión de la ministra de Sanidad, a señalar que el presidente Sánchez se ha inventado este virus para así desviar la mirada sobre otros asuntos relacionados con la corrupción o a negar las conversaciones que sí que se habían producido entre el ministerio y el gobierno canario? Inexplicable cuando hasta aquí todo parece seguir un camino cauteloso ante un brote infeccioso que preocupa y ante el que es preciso estar atentos. Sin embargo, así son las cosas y mientras los pasajeros del barco muestran la necesidad de que alguien dé una respuesta a una urgencia que los ha tenido a la deriva y con miedo, las voces que salpican y enturbian decisiones valientes son cada vez más y más incomprensibles, porque imagino que si un hijo suyo estuviera allí, querrían que algún país los acogiese y permitiese su regreso a casa.

Nos enseñaron a ser solidarios, nos educaron en el respeto y el cariño al prójimo y a entender que el dolor ajeno debe ser nuestro y debemos compartirlo para aliviarlo y eso es lo que va a hacer el gobierno de España con un grupo de personas que desgraciadamente está viviendo una situación dura a la que el destino los está sometiendo en medio de la soledad entre el mar y el cielo y por eso las palabras abruptas y sin conciencia rebotan y espero que lo hagan sin salpicar porque todos, sin excepción, necesitaremos algún día una mano que nos salve cuando estemos en medio de la nada y queramos regresar a casa.

*Periodista y escritora

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