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Opinión | Calma aparente

Sobre mayo

Cuento esto porque ya estamos a mitad de mayo, por si alguno no se ha dado cuenta

Estaba empujando el carrito con la mano izquierda y agitando un sonajero con la derecha cuando, de pronto, una imagen me sobresaltó. Me pilló tan de sopetón que tuve que agarrarme al manillar para no perder el equilibrio. Se trataba de una fotografía de grandes dimensiones que estaba colocada en la fachada de El Corte Inglés, en la que aparecía un ejemplar espectacular de persona humana, Irina Shayk. La modelo, en persona, será sin duda impresionante, pero en un cartel como ese no es menor el impacto que produce; cuando menos, apabulla. Una vez recompuesto, seguí mi camino. «Bueno, ya está aquí la primavera», pensé, aunque la campaña publicitaria es la de verano (la moda nunca deja las cosas para el último día). Según leí después, el anuncio se grabó en La Palma; aun así, me recuerda a las primeras escenas de Parthenope, de Sorrentino, rodada en Nápoles, cuidad a la que presenta, por cierto, con la llegada del buen tiempo, con mujeres mostrando piel y hombres llevándose las manos a la cabeza. A través de la armonía entre la naturaleza y la mujer, en definitiva, se sublima la belleza y se olvida uno hasta de que existe Inglaterra, lo que no evita que a veces, por ir tan aturullado con lo inmediato, me pierda lo que tengo delante.

Cuento esto porque ya estamos a mitad de mayo, por si alguno no se ha dado cuenta. Tras las Cruces, empiezan los Patios, que ensucian menos, aunque cuesta visitarlos sin ser fotografiado por desconocidos. En cualquier caso, uno puede disfrutar de este mes sin necesidad de entregarse a la exacerbación folclórica imperante, como le sucede a mi amigo Arjona, con quien volví a cruzarme hace poco. Subí a la azotea a recoger la ropa tendida y me lo encontré haciendo lo mismo en el bloque de al lado, al otro lado de un murete, así que nos quedamos un rato de tertulia. El cielo era color lila, tan suave como la temperatura, y las vistas abarcaban desde Santa Marina hasta San Lorenzo. Mientras encestábamos las pinzas y doblábamos la ropa, le pregunté qué era el mayo cordobés para él. Lógicamente, lo primero que hizo fue reírse, puesto que me conoce y sabe cuándo voy buscando una columna. Le dije que aquí, durante el mes de mayo, se ensalza la primavera. Me quedó un poco cursi, pero Arjona, por suerte, no es amigo del escarnio, así que lo dejó pasar. Él rehúye el jaleo y no le gustan los caracoles; es un hombre más invernal. Además, prefiere no perderse la realidad por culpa de los anuncios. «Entonces, ¿qué es mayo para ti?», pregunté. «Mayo es nuestro verano habitable, que ya es bastante», sentenció.

*Escritor

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