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Opinión | Entre visillos

La mujer del cuadro

Mercedes Valverde rescata del olvido siete perfiles femeninos de modelos retratadas por Julio Romero de Torres

Como una ola que va, viene y se queda, Julio Romero de Torres es uno de esos temas recurrentes que jamás pierden protagonismo en Córdoba, sobre todo cuando hay que hablar de las más genuinas esencias de esta tierra. Y sin caer en folclorismos necesariamente. Acaba de suceder de nuevo, y por distintas razones. Se ha vuelto a hablar del pintor, apenas unos días antes de que el 10 del mes que viene se cumplan 96 años de su fallecimiento (es de esperar que en el centenario haya traca mayor), a propósito del cartel anunciador del Mayo Festivo. Su autor, el joven artista Rafael Castejón, con ánimo de simbolizar el alma de la ciudad según explicó, le ha rendido homenaje de una forma curiosa: ha vestido a la chica que retrata con un traje de gitana rojo, de Juana Martín según informó –menuda propaganda por cauce oficial-, y le ha colgado un pendiente de coral como los que luce María Teresa López, eterna Chiquita Piconera, en el cuadro ‘Fuensanta’. La referencia parece un poco traída por los pelos, aunque no así los fondos del cartel, esa Ribera que no puede ser más romeresca. Pero lo importante es que Julio Romero vuelve a la actualidad.

Y por muy diversos caminos. Su firma sigue resonando en las salas de subastas nacionales e internacionales, y no cesan las investigaciones en torno a su obra y su misma figura, ya convertida en mito. Destaca entre estos estudios uno muy reciente y gestado por una especialista en la materia, Mercedes Valverde Candil, que el pasado martes ofreció en la Fundación Cajasol una conferencia deslumbrante en todos los sentidos, los cinco; porque casi se tocaba y se olía ese aroma de otro tiempo, entre sensual y enigmático, carnal y espiritual, que emanan los lienzos del pintor de la mujer cordobesa… y de todas las que se le acercaban para que las eternizara en ellos, que fueron muchísimas y de la más variada procedencia social. Lo demostró de nuevo la ex directora de los Museos Municipales, empeñada en recuperar mujeres en el universo pictórico de Julio Romero.

Partiendo de los últimos cuadros aparecidos en Madrid, Barcelona y Londres, el exhaustivo trabajo devuelve los nombres y las biografías –casi todas de novela- de siete mujeres que posaron para el pintor, algunas más de una vez. A partir de una profusa documentación rastreada en periódicos y revistas de la época y con imágenes históricas, Mercedes Valverde describe los lienzos en que se basa, su técnica, composición y recorrido, y redime del olvido y en algún caso del anonimato a la bailarina Carmen de Cádiz; la joven de la burguesía ilustrada cordobesa Marina Lebret, que estuvo a punto de morir en un naufragio a su regreso de Argentina; la suiza Anna Seebacher y Müller, que de institutriz pasó a ser la marquesa de Santa Marta y condesa de Torre-Arias, y Natalia Castro, la modelo jienense y musa gitana que, ya en la vejez, pretendió sin éxito robarle a nuestra María Teresa López el honor de haber figurado en los billetes de cien pesetas –sí, precisamente el cuadro ‘Fuensanta’ al que ahora hace un guiño el cartel de feria-, mientras se dejaba fotografiar desnuda para Interviú a los 81 años. También la gallega Carmen López, dama de los círculos intelectuales madrileños casada con un próspero industrial, y las hermanas Luisa y Juana Pastor, bailarinas de varietés y luego patinadoras sobre hielo.

No son musas abstractas ni figuras decorativas, defiende Mercedes Valverde, sino mujeres reales a quienes la historia del arte ignoró durante muchas décadas, que gracias a la búsqueda en hemerotecas, archivos fotográficos, registros civiles y fondos documentales salen del cuadro para volver a la vida. Y lo hacen gracias a Romero de Torres, cuyos retratos les devuelven la identidad perdida.

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