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Opinión | El alegato

«Era eficiencia, no obstaculización, Sr. Bolaños»

Ha dicho el Sr. Bolaños que tras la implantación de la Ley de Eficiencia ya son comprobables los resultados positivos al haberse reducido la litigiosidad considerablemente.

Ya quisiera yo tener al ministro sentado en mi mesa y que él explicara a mis clientes la bonanza de su Ley.

Y es que no sé cómo se transmite templanza, serenidad y seguridad jurídica a un justiciable al que interpuse demanda hace más de tres meses y desde ese día no hemos vuelto a saber nada de la misma. No sé cómo ocultar mi inquietud: ¿y si se ha perdido en la mudanza?

Me preguntarán Uds. de qué mudanza hablo. Lo voy a aclarar:

Las dos grandes modificaciones introducidas por la Ley 1/2025 han sido la de la mediación obligatoria en diversos asuntos y la de la reorganización interna de los juzgados.

En cuanto a la mediación obligatoria, se trata de exigir, antes de presentar una demanda, acreditar que se ha intentado llegar a un acuerdo, a fin de evitar el pleito.

La reforma no especificaba cómo se cumplía ese requisito y cada juzgado ha establecido criterios diferentes y dispares, generándose una inseguridad jurídica brutal, pues lo que vale como intento conciliatorio en un juzgado en otro no es válido.

Al ser inadmitida la demanda lo único que resta es recurrir ante la Audiencia Provincial, saturada de recursos que tardarán años en resolverse. Son las demandas fantasmas que el Sr. Bolaños no computa, pero no por la eficiencia de su ley sino por haber dado con la puerta de la justicia en las narices a los litigantes.

La reorganización interna de los juzgados ha supuesto que donde antes había unos juzgados con su número, su juez, su LAJ y sus funcionarios, ahora hay un solo juzgado dividido en plazas, con funcionarios que antes eran especialistas en los trámites procesales que tenían encomendados y que ahora les toca zurcir y bordar, sin formación en lo uno ni en lo otro, y hastiados, desencantados y muy, muy cabreados, por haberles asignado tareas atrasadas de otros compañeros, cuando ellos estaban al día.

¿Qué están haciendo? Darse de baja por ansiedad, depresión y alergia a leyes eficientes.

Lo peor de todo es que en las grandes ciudades se han tenido que mover funcionarios de un edificio a otro. En Córdoba, de una planta a otra de la Ciudad de la Justicia. En esas mudanzas, se han movido papeles, esto es, expedientes. No estando todos informatizados, o al menos al día en su informatización, es lógico temer que muchos de esos papeles se hayan perdido.

Al Sr. Bolaños esos extravíos, demoras tramitadoras, bajas funcionariales y perjuicios de los ciudadanos le vienen de maravilla para el descrédito judicial que tiene encomendado.

*Experta en Derecho del Trabajo y Seguridad Social

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