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Opinión | Tribuna abierta

Ya han vuelto

Después de orbitar la Luna (y a saber qué han visto o han ido a ver en su cara oculta, si diablos o tierras raras o ensayos para los primeros turistas multimillonarios de futuros paseos alrededor del satélite o qué se yo) los cuatro astronautas del Artemis II, digo, han regresado a la Tierra y he recordado aquel verano de 1969 cuando retornó el Apolo XI con el primer ser humano que pisó la Luna y yo seguía el evento histórico desde Santa Mónica, ciudad costera del Pacífico. Por aquel entonces yo tenía 25 años.

No compartía yo, pues, el entusiasmo expresado por ilustres personalidades como, por ejemplo, el expresado por mi admirado en otro sentido Ramón J. Sender en carta a Joaquín Maurín (véase correspondencia entre ambos en Francisco Caudet, Ediciones de la Torre, 1995), sino que, más bien, me preguntaba como tantos jóvenes de entonces en medio mundo: «So what?». Téngase en cuenta que EEUU se encontraba empantanada en la Guerra de Vietnam y, desde los campus universitarios a la opinión pública en general, se levantaban las protestas contra una guerra sentida lejana y cruel que causó unos tres millones de víctimas vietnamitas y unos 58 mil norteamericanos.

Quizás de un modo ingenuo, no estoy sugiriendo yo que ambos acontecimientos en el espacio exterior fueran sincronizados intencionadamente con las ambiciones imperiales de la superpotencia USA. Los proyectos de la NASA tienen (o así lo creo) su propia dinámica y fines científicos, (aunque no hay que olvidar eso de «quien domine el cielo dominará la Tierra»); y los objetivos políticos del gobierno norteamericano de entonces eran estratégicos y geopolíticos: impedir, por el supuesto «efecto dominó», la expansión del comunismo. Si cae Vietnam, cae Laos, Camboya, etc., se decía. Este era el argumento. La verdad era algo más: que USA reemplazaba a los franceses, que desde el siglo XIX colonizaban Indochina y la habían perdido en la batalla de Diên Biên Phú (1954). EEUU acabaron perdiendo la guerra ellos también en 1975 y el comunismo es hoy solo un fantasma en la retórica fascista. Pero el relevo del control geoestratégico y rapiña de las riquezas de otras naciones es tan seguido como la noche sigue al día...

En fin, este recordatorio histórico no tiene otro propósito que no hacernos olvidar la «cara oculta» de la Tierra. Porque la pregunta es: Vuelva quien vuelva de la Luna, ¿en qué ha cambiado el mundo desde la guerra de Vietnam si hemos desembocado en la de Irán? En aquellos tiempos nuestra preocupación principal era parecida a la de ahora: la búsqueda de la paz.

*Comentarísta político y periodista

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