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Opinión | No ni na

Rafael Ruiz

Rafael Ruiz

Periodista

La selección inversa

La reacción de la izquierda cordobesa a la negativa del Gobierno a conceder las obras definitivas de captación de La Colada como fuente de abastecimiento y la decisión de llevar a referéndum interno una coalición electoral para las autonómicas a escasas horas de que se cierre el plazo de presentación de listas ilustran por qué le va tan mal a este sector ideológico y sus perspectivas electorales próximas. PSOE, IU (el PCA) y sucedáneos siempre optaron por crecer sobre los listos del pueblo (profesores, el químico de la cooperativa agraria, la abogada con labia) pero están empeñados en una selección inversa. En resumen, ponen a hablar al más tonto. Y así pasa lo que pasa.

En condiciones normales, la negativa del órgano de cuenca del Guadiana a estabilizar La Colada como fuente de suministro de agua para Los Pedroches sería un escándalo obvio. El embalse se construyó para eso, como puede comprobarse en el Boletín Oficial del Estado. Negar a la Diputación (a los vecinos del Norte) la captación estable y definitiva es desmentir el propio objetivo con el que fue creado el pantano, sobre todo, con argumentos tan flojos, tan ridículos.

Claro que es precisa una estrategia para cortar de raíz la contaminación del agua por parte de las actividades ganaderas del entorno, nos ha jodido mayo. Pero dejar las captaciones en manos de una tecnología provisional es una locura partidista que van a pagar los vecinos de la zona cuando vuelvan los periodos de escasez. Es perfectamente posible defender una cosa (el agua limpia) y la otra (que llegue a los grifos) invirtiendo en ello. Pero esta izquierda, que es más tonta que mandada hacer, ha decidido que lo importante es quién hace la obra y no para qué sirve.

Sucede también que con el cierre de listas encima de la mesa, Pudimos ha decidido someter a votación una candidatura de unidad con lo de Maíllo, los restos del PCA. Pura generación de relato para echarse la culpa de lo que suceda tras el recuento electoral. La izquierda afronta unas elecciones andaluzas dramáticas. La lógica electoral, con estos números, dice que lo mejor es afrontar el problema concentrando candidaturas. Pero, ay, en esto ha podido más el peculio personal, esas nóminas buenas, que los compromisos colectivos. Ni siquiera van a evitarnos el sonrojo de perder con estilo.

La izquierda andaluza no está pasando un mal trago temporal. La está jorobando por incomparecencia, por la determinación de elegir mal entre las opciones disponibles. Ha incentivado perfiles dóciles, absurdos, de consumo interno. Aquella voz propia meridional que servía como contrapeso ya no existe a fuerza de liderazgos territoriales inexistentes, inanes, que no son capaces de articular una idea que no venga en el argumentario. Y así es como se garantiza PP durante años, solo o en compañía de otros. La refundación pendiente es volver a poner a los listos. Que alguno quedará.

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