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Opinión | La Córdoba que amamos

¿Qué pintan las flores de plástico en la capital de los patios?

Sigo con curiosidad y sorpresa la penúltima polémica ciudadana reflejada por este periódico acerca de la decoración de fachadas del casco histórico -mayormente, negocios de hostelería- con macetas y flores de plástico; un verdadero contrasentido en una ciudad cuya Fiesta de los Patios ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad, generadora de fama y riqueza. La periodista Irina Marzo, tan atenta a los asuntos locales, recogió días pasados a cuatro columnas que «Guías turísticos y vecinos alertan de la moda de decorar con flores de plástico» algunas fachadas. Los patios están enjoyados con flores naturales que cautivan a cordobeses y visitantes con su aroma y color, lo que cuesta mucho esfuerzo y dinero a sus abnegados cuidadores (y sobre todo cuidadoras, claro).

Y eso es contradictorio; sacamos a la calle lo falso y guardamos dentro lo auténtico, como si fuera un secreto. Uno de los guías que se han pronunciado califica esa extemporánea tendencia de ‘traición’ a Córdoba. (¡Hay tantas!, como la plaga de patinetes incontrolados que convierten en riesgo ser peatón).

Pero el señor alcalde descarta prohibir las flores falsas en las fachadas en aras de la libertad, vaya por Dios. Bastaría un bando apelando al buen gusto que inculcase el orgullo por contribuir a conseguir una ciudad bonita, esa «Córdoba sultana, cuánto te quiero», que no siempre es verdad, válgame Dios. Aquí conviene recordar que en época de Cruz Conde (don Antonio) el Ayuntamiento tenía la buena costumbre de proporcionar cal a los vecinos para blanquear las fachadas en víspera de la Feria de Mayo; una variante podría ser hoy sustituir la cal por las macetas de barro de La Rambla y las flores de denostado plástico por flores naturales de vivero. Ya que se subvencionan tantas cosas que desangran los presupuestos municipales, una más…

Las flores de plástico y de tela no solo afean fachadas del casco histórico frecuentado por el turismo que nos invade desde ya; en un polo opuesto también abundan en los cementerios en torno al día de los Difuntos, dicho sea con todo respeto.

Según asegura la inteligencia artificial, los plásticos son «sustancias químicas sintéticas, denominadas polímeros, de estructura macromolecular que puede ser moldeada mediante calor o presión y cuyo componente principal es el carbono». Ya salió esta palabrita con tan mala prensa que, sin embargo, constituye la base de la química orgánica y de la vida, cuyo compuesto el dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero. Y no quiero meterme en honduras químicas.

A otra cosa, que dicta el tiempo. Hoy es Domingo de Ramos. Felices vacaciones a quienes huyan a la playa en desbandada, que cambian la bulla de las procesiones por la bulla de la Costa. Por cierto, tampoco los pasos procesionales, trasunto de arte y devoción, se adornan con flores artificiales, pues sería irreverencia.

Y coda, ajena al tema de hoy. A propósito de la oportunista y deslavazada obra ‘Las hermanas de Manolete’, aplaudida días pasados en el teatro Góngora, dejad descansar al IV Califa del toreo y a su familia, por favor.

*Periodista

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