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Opinión | Salida de emergencia

Un hombre necesario

Gabriel Rufián es un tipo listo, desenfadado, currante, republicano y muy de izquierdas, pero no de esas izquierdas que reinterpretan la historia una y otra vez sin entender que lo que ayer movía multitudes hoy genera aburrimiento y algo de pereza, sino un hombre de su tiempo que sabe convencer, genera empatía y tiene la clara intención de frenar el crecimiento de la ultraderecha haciendo crecer a los votantes de izquierdas a través de su impulso de intentar juntar a todas las izquierdas a la izquierda del PSOE de cara a la próximas generales, sin duda una ardua tarea que ojalá sea el destino de España: tener una izquierda fuerte y unida, algo tan hermoso y emocionante como ver florecer a un almendro en mitad del asfalto y entre el grito suicida de las ciudades.

Confío en Gabriel Rufián, me interesan sus lecturas sobre las cosas que pasan y creo que, a pesar de llevar más de diez años como diputado en Madrid, todavía sabe ver lo que se desprende de las aceras y donde se esconde el pulso que precisamos para seguir teniendo ilusión y esperanza con un toque necesario de cabreo y cierto inconformismo que resbala y se levanta para ser más eficaz. Imagino, o quiero imaginar, que tiene una fórmula para alcanzar su propósito y que dicha fórmula no es exacta y tiene mucho que ver con el respeto hacia los tiempos de los otros que somos todos los demás a los que hay que convencer sin acomplejar, enamorar sin traicionar, embriagar con lealtad, recordando que juntos, quizá, no obtengamos el paraíso, pero sí podemos recuperar un trozo de melodía que truena como Santa Bárbara, se ordena en un infinito Canto a la Libertad y grita Al vent cuando todo parece en calma de pura dejadez y dulce estancamiento con mi yo como bandera.

Sin duda estamos ante un político valiente, dispuesto a arriesgar y arriesgarse, sabiendo como él sabe que ninguna armadura protegerá su corazón y que los dolores vendrán de un lado y de otro y tendrá que seguir erguido, atento, recordándonos que un hombre, republicano e independentista, pelea por la unidad de las izquierdas a la izquierda del PSOE para una España que aún tiene que entender que los valientes van a pecho descubierto, sin banderas que los adornen y sí con la grandeza de saber que, siendo necesario, muy probablemente no podrá liderar ese sueño que para ser realidad tiene que ser un anhelo colectivo.

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