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Opinión | apuntes al margen

Irán y nuestra autonomía

Finalmente, y como era de esperar, Trump ha decidido que ahora toca matar iraníes. Los bombardeos están generando el caos en toda la región. Recordemos que han caído bombas, drones y misiles en al menos 12 países. No obstante, la superioridad americano-sionista es tan abrumadora que apenas hay muertos en su lado. Lamentablemente, esa superioridad también se manifiesta cuando bombardean una escuela y matan a un centenar de niñas iraníes. Ya se sabe: los bombardeos son para liberar a las mujeres de la opresión de los ayatolás. En el análisis hay derivadas varias. Desde la voluntad de Netanyahu por vivir siempre en guerra para no enfrentarse a los tribunales, hasta el desvío de la atención sobre los papeles de Epstein que busca Trump. Papeles en los que por cierto aparece Mr. Aznar. Según dichos papeles recibió varios regalos de la red del pedófilo. Y aquí me vienen a la memoria su acento tejano y las armas de destrucción masiva en Irak. Ahora es diferente, el Gobierno español ha prohibido usar las bases en nuestro país para bombardear a un país sin amparo de la ONU. Bien por el Gobierno. Pero de lo que yo quería hablar es de nuestra autonomía. Para ser autónomos necesitamos nuestra propia energía. Sin controlar nuestra energía somos muy vulnerables. Tanto, que decisiones de otros nos provocan crisis económicas. Pensemos en las crisis del petróleo del 73 y del 81, en la guerra Irán-Irak, en la invasión de Kuwait, en las dos guerras de Irak, en el bombardeo de Libia, en los chantajes de la OPEP o más recientemente en la invasión de Ucrania. Al final, al depender de la energía (gas, petróleo, uranio, etc.) de otros, en cuanto pasa algo, tenemos un problemón. Esta vez no iba a ser diferente. El petróleo cotizaba a 69 dólares el día 26 de febrero y cuando ustedes lean estas líneas es probable que haya alcanzado y superado los 90 dólares. En el gas natural la subida ronda el 60%. Esto se traduce en inflación, pérdida de poder adquisitivo, industria menos competitiva, etc. La dependencia energética del exterior es probablemente el mayor problema económico de España. De hecho, en cuanto se le ha metido mano con la expansión de las renovables, fíjense lo que ha pasado: ha bajado la luz y han caído del cielo los centros de datos, las fábricas de baterías, los proyectos del hidrógeno, etc. Es el momento de avanzar en la electrificación de la economía y en la producción de renovables para que ni Putin, ni los ayatolás, ni los jeques, ni Trump, ni nadie, nos fastidie el suministro energético.

*Profesor y economista

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