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Opinión | Entre líneas

El mundo según 007 y Juan Valera

De pequeño, e incluso ya entrado en años, quería ser como James Bond. Pero hace un tiempo me encontré de bruces con la figura y el legado de Juan Valera (Cabra 1824-Madrid 1905), y lo que ahora me gustaría es tener la milésima parte de esa vida que disfrutó a tope Valera, muchísimo más cercano y fascinante que cualquier espía ficticio o real, del MI6 o del servicio secreto que sea. ¡Dónde va a parar!

Valera fue escritor, político (de los de política a secas, no de los de partido), viajero (cuando viajar era jugarse el tipo), diplomático, embajador en Lisboa , Río de Janeiro, San Peterburgo, Bruselas, Dresde, Washington... Mujeriego, ‘mujeriólogo’ y ‘mujeriófilo’ como para darle veinte mil vueltas a Bond en sus amoríos; de los más inteligentes de su siglo aunque no muy listo (que son dos cosas diferentes), cultísimo y académico, era un ‘bon vivant’ que tras dominar media decena de idiomas escribía como los ángeles en todos los géneros y al que se le iba el dinero como el demonio en todos los garitos. Mi héroe.

Pero la principal diferencia entre el agente 007 inglés, al servicio de su majestad, y mi 001 egabrense, a su propio servicio y al de España, es el legado.

El primero, el espía británico, aun siendo un personaje de ficción refleja muy bien un mundo entre la Guerra Fría de Harry S. Truman a Ronald Reagan y la actual ‘Guerra tostada’ de Trump, en donde a costa de ver películas en las que es normal que un país se entrometa violentamente en otro sin consecuencias, y tras contemplar en directo por la CNN las guerras del golfo y ahora las cámaras de drones homicidas, ya se nos ha hecho un callo en la conciencia diplomática. Especialmente con el mayor defensor que he visto en estos cuarenta últimos años del viejo lema «OTAN no, bases fuera»: el propio Donald Trump. Quién me lo iba a decir.

Ya somos capaces de seguir almorzando sin plantearnos que esas imágenes de explosiones que nos ofrece el telediario corresponden a gente de verdad, que mueren de verdad, y no a una película de Stallone, Schwarzenegger, Jason Statham...

De Juan Valera, sin embargo, quedaron grandes obras. También, y como consta, cuando le tocó hacer de diplomático-espía. Como cuando requirió en Washington a EEUU para que acabase con la piratería en el Caribe que tenía sus bases en Florida (increíble, pero cierto), siempre defendiendo los intereses de España... Pero hablando de paz. Ya les digo: Es mi héroe.

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