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Opinión | Tribuna abierta

Irán: operación Furia Épica

Sin considerar que hay ahí una falla geopolítica y civilizatoria entre Oriente y Occidente que se puede remontar, no sé, a los tiempos de la Grecia clásica y al imperio persa, yo diría que todo empezó cuando los ayatolás liderados por Jomeini derrotaron el 1979 al último Sha Reza Pahlevi y crearon la república islámica, una teocracia chiita en medio de pozos de petróleo y sunitas, y eso no le gustó a las potencias occidentales, que se apresuraron a echarle a los sunitas de Sadam Hussein en una guerra en la que Irak atacó a Irán. Sadam Hussein usó armas de destrucción masiva contra iraníes y kurdos que se le rebelaron y los otros no se quedaron mancos, pero no se pudo acabar con los ayatolás. Luego, ya recuerdan cómo Sadam Hussein se puso gallito y quiso apropiarse de Kuwait y se le acusó de tener las armas de destrucción masiva, según Bush II, y se montón «la madre de todas las batallas» y se invadió Irak y todo aquello que acabó con Sadam Hussein colgado de una soga y las armas de destrucción masiva sin aparecer. Pero allí estaba Irán, uno de los «Ejes del Mal» que seguía exportando terroristas y se le montó en 2011 la llamada «Primavera árabe», cuyo objetivo era llegar hasta Irán, pero se paró en Siria después de sustituir un par de dictadores por otros... ¡Y allí seguía el Irán de los ayatolás, joder!

Trump dice ahora que el hecho de invadir Irán no es tanto para derrocar el régimen, que también -enfatizo yo también, por ser un régimen que debiera desaparecer si le dieran la oportunidad democrática-, sino para evitar, dice Trump, que sigan desarrollando su programa nuclear, que los iraníes afirman que es para usos pacíficos, pero ni Trump ni Netanyahu lo creen y eso no lo van a permitir. Y, diciendo esto (no colaborado por los inspectores de Agencia Internacional para la Energía Atómica, IAEA, por sus siglas en inglés), Trump muestra al auditorio lo linda que está quedando la sala de la Casa Blanca con unas cortinas nuevas... Así es que sí, que es por el petróleo.

Por el petróleo, por las tierras raras, por la gloria de atreverse hacer que lo que nadie ha hecho, por quitarse un enemigo de EEUU e Israel, por tantas cosas magníficas que hace, ha hecho y hará, hay que echarle imaginación para prever lo que Trump puede hacer. ¿Cómo, si no, explicarse que, cuando estaban en conversaciones las delegaciones de EEUU e Irán para resolver por vía diplomática y pacífica el conflicto entre los dos países, gran parte de la cúpula del gobierno iraní fuera exterminada en el complejo residencial de su líder Ali Jamenei donde se reunían? ¿Cómo fue posible la confianza casi angelical de estos hombres de Dios (o Allah) con una flota a la vista nunca vista (valga la redundancia) desde la IIGM y después de haber Trump ordenado secuestrar el presidente de Venezuela con nocturnidad y alevosía solo unas fechas antes? Parece diabólico o un milagro, ¿verdad? Como te descuides este fenómeno te arma la mundial.

*Comentarista político y periodista

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