Opinión | cielo abierto
Ha muertoTom Hagen
Muere Tom Hagen, muere el consiglieri. Muere Robert Duvall a cuarenta días de la primavera, muere Arthur «Boo» Radley en Matar a un ruiseñor, muere Ned Pepper en Valor de ley, muere Edwin Stewart en La jauría humana o el teniente coronel Bill Kilgore de Apocalypse Now: me encanta el olor a napalm por la mañana, me encanta volver a ver cualquiera de estas películas y encontrarme otra vez con Robert Duvall, que es ese gran actor que siempre ha estado ahí, junto a Gregory Peck, John Wayne o Robert Redford. Pero muere especialmente Tom Hagen, muere el consiglieri, ese consejero para el Don que ocupa en tercer puesto de la jerarquía, en la mafia italiana o italoamericana, esa mano derecha que jamás empuña una pistola, porque no está ahí para eso: su forma de aportar y querer a la familia no es solamente la fidelidad, sino verter consejos de calado que sólo miran por el bien común, dando seguridad, con observaciones no de mafioso, sino de un ajedrecista consumado, que puede ver las jugadas sucesivas hasta el final de la partida.
Eso es el consiglieri, Tom Hagen en El padrino y El padrino II, que son las dos últimas grandes películas del cine clásico. Hollywood acaba ahí y luego se reinventa a partir de los años setenta, llegando hasta películas como El padrino III, que es la elegía de un mundo que contempla su conversión en cenizas. Pero El padrino III no cuenta aquí, no lo olvidemos, no porque no me guste -que me gusta, y mucho-, sino porque ahí no está Tom Hagen y hemos venido a hablar de él. Robert Duvall ha ido apareciendo en películas inmensas y en ese otro mito que siempre es El padrino, que es un cine dentro del gran cine: susurrando al oído de Vito Corleone o tratando de que Santino no lo sea tanto, para que no acabe ametrallado por orden de Barzini, tras la traición de Carlo; pero también por la fragilidad de su carácter volcánico.
Aunque con quién más crecerá, y a quien verá vencer para acabar reinando dentro de su propia soledad, será al más listo de todos ellos, al único que no quiere ser Don: Michael Corleone. Hablamos de Marlon Brando, de James Caan, hablamos de Al Pacino. De Fredo/John Cazale también podríamos hablar: cuidado con los Fredo de este mundo, que te traicionan por debilidad o se les cae la pistola de la mano mientras disparan a su padre. Pero siempre Tom Hagen, el niño de la calle recogido por Vito, con los silencios que hablan y esa mirada de sabia contención: porque él ya ha presagiado, jugada tras jugada en el tablero, el futuro y el fin de todos ellos. Cuidado con Tom Hagen, el gran Robert Duvall que hará con Kevin Costner otro gran papel en Open Range. Tom escucha ahora para siempre el silbido de las balas sobre el lago Tahoe.
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