Opinión | Bulos
Epstein y la cultura del morbo
No sé si es más espeluznante el caso Epstein o una sociedad que ahora lo descubre, tras años de informar de estas víctimas.
No sé si es más espeluznante el caso Epstein o los influencers que nunca hicieron ni un vídeo de este tema, pero ahora sí, solo por tener millones de visualizaciones.
No sé si es más espeluznante el caso Epstein o la gente que quiere saber desde el morbo y el espectáculo de monarquías y nombres.
El periodismo de verdad no tiene reconocimiento apenas en la era de los influencers, entre otras cosas porque necesita tiempo y porque no da espectáculo. Y el periodismo de verdad debe explicar también los bulos de este caso, a veces promovidos por los mismos que dijeron que en la dana de Valencia había un aparcamiento lleno de fallecidos.
Primero, ¿un fiscal daba a entender que en los documentos había «muertes»? No, el fiscal dijo en la rueda de prensa que en los documentos no hay nada que «represente imágenes de muerte, abuso físico o lesiones». Es una frase que el Departamento de Justicia siempre declara en casos similares, una cláusula de cobertura legal. No dice qué hay o no en los papeles, dice que ellos no publican estos contenidos nunca.
Segundo, ¿hubo canibalismo? Hay dos menciones en las miles de páginas. Una, un email donde se pide dinero y la otra una conversación entre agentes en una supuesta recogida de testimonio. Nada como indicio.
Tercero, ¿el vídeo de Gabriela Rico, grabado en 2009, gritando que comieron humanos, es del caso Epstein? No. Ella habla de un político mexicano sin conexión con Epstein. Lo que sí es de terror es que se desconoce qué pasó con ella. Solo dos medios indican que la familia estuvo a su cuidado, poco más.
Esto son solo tres bulos. No era necesario crearlos para llamar la atención porque lo terrorífico era lo que ya había. Se quieren saber todos los nombres de ellos, pero ¿cuántos saben los nombres de las víctimas? Se ve este caso como excepcional cuando esta semana un padre ha sido detenido en España por transmitir, en directo, vídeos agrediendo sexualmente a su hija para tener dinero en redes. O cuando hablamos de casos de pederastia, día sí y día no, que pasan ni pena ni gloria.
Hay interés por el morbo, cuando Epstein era uno de más de tantos proxenetas para ricos por el mundo. Con el añadido de contribuir a las redes de expansión de la extrema derecha, con Bannon al frente. La misma por la que ya se vota en España o que respalda a influencers machistas.
Lo increíble es que parte de la sociedad se haya sorprendido ahora, cuando las declaraciones de las víctimas antes ya eran, por sí solas, horribles. Esto demuestra que no le vale a esta sociedad con el dolor de la violencia a las víctimas, quiere más: canibalismo, sectas, morbo. Ahora sí vienen los vídeos, aprovechando el tirón. El escándalo no era el silencio. Era que nunca importó lo suficiente. Porque cuando el dolor de las víctimas no basta, se busca espectáculo y likes. No faltaban pruebas. Faltaba empatía. Y eso dice mucho más de la sociedad que de un miserable como Epstein.
*Profesora de la UOC y periodista
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