Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El cuerpo en guerra

Entre perrijos y gatijos

Cuando salimos de trabajar, queremos volver a un sitio en el que nos sintamos a salvo, que percibamos como «nuestro». Dado lo difícil que es en la actualidad acceder a la vivienda, a veces el refugio es simplemente nuestra cama o nuestro sofá, aunque ninguno de estos elementos elimine el vacío interior o proporcione compañía. Supongo que es por eso y por las dificultades para formar una familia tradicional que cada vez son más los perros y gatos que han sustituido a los hijos, el llamado «pet parenting».

Da igual si se trata de una pareja, un grupo de amigos íntimos que comparten hogar o una persona sola, que al poner en la ecuación un gato o un perro, al instante, cambia el resultado: de repente, estás ante una familia. Somos humanos: necesitamos apego, cariño. Las personas que no han tenido animales alrededor no saben (y les cuesta comprender) cuán fuerte e importante se vuelve este vínculo, cuánto amor despiertan en nosotros los que se erigen reyes de la casa y cuánta felicidad proporcionan. Cuánto somos capaces de darles, cómo ante ellos nos mostramos totalmente transparentes y vulnerables. Y ellos lo reconocen y nos cuidan. De hecho, a su lado hay «hogar», nos hacen sentir a salvo. No importará lo que pase si puedes afrontarlo junto a tu perro o tu gato, es más, para muchos de nosotros se trata de nuestro perrijo o gatijo.

A veces es elegido, otras sucede sin que nos demos cuenta, pero de repente importa si podemos estar con ellos en los lugares a los que vamos, sus costumbres son respetadas en casa a rajatabla, sus gustos condicionan nuestras compras (esto ha aupado todo un mercado en torno a ellas que cada vez tiende más al lujo)... Y pueden llegar a estar más cuidados y consentidos que muchos niños en la actualidad.

Yo no adopté a Toffee (hace 12 años) pensando que iba a ser el sustitutivo de una hija, simplemente pasó; muchos sí lo hacen en la actualidad para ampliar la familia o ante un vacío (personas que viven solas o personas de mediana edad) y me parece lo más consecuente con el planeta en el que vivimos. Es momento de asumir que los perrijos y gatijos han llegado para quedarse dado nuestro estilo de vida (y hay familias donde los consideran nietos y todo).

Así, Toffee con el tiempo llegó a convertirse en algo más que mi mejor amiga. Ella es mi familiar más cercano y mi contacto de emergencia (a su lado el mundo se calma). Es esa criaturita cuyo bienestar me importa más que el mío muchas veces y a la que quiero inconmensurablemente. Sí, puede que sea mi gatija.

*Escritora

Tracking Pixel Contents