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Opinión | No ni na

Rafael Ruiz

Rafael Ruiz

Periodista

Justifica tú

El Ayuntamiento de Córdoba ha colado en sus presupuestos de 2026, que entraron en vigor el 1 de enero, una enmienda que, milagrosamente, no ha tenido ni un minuto de debate público, probablemente porque aparece en la letra pequeña del expediente municipal. En concreto, las cuentas de los partidos políticos con representación plenaria recibirán dinero en forma de subvenciones sin tener que justificar ni un solo euro de que lo gastado ha ido a fines razonables y no, pongamos por caso, a putas y coca.

Hasta el momento, los partidos recibían un dinero por concejal y mes que ingresaban en sus cuentas orgánicas. Las condiciones de esa entrega se tenían que plasmar en un convenio público que, como es lógico, había que justificar al final de cada anualidad para saber lo obvio: qué se ha hecho con el dinerito entregado. Básicamente, los partidos tenían que decir qué servicios habían prestado a sus grupos políticos, cuantificarlo y presentar facturas. Mentir en esa declaración constituía un delito.

El Gobierno y el Congreso decidieron que, hombre, tampoco es para ponerse finos, porque para algunas cosas sí se ponen de acuerdo. Y como las cuentas de los partidos pasan por el Tribunal de Cuentas (con gran éxito, como es sabido), daba la opción -no la obligación- de exceptuar esa justificación parcial de fondos y el famoso convenio, que en el caso de Córdoba asciende a unos mil pavos por concejal y mes. Por adelantado y a fondo perdido.

Si multiplican esa cantidad por todos los ayuntamientos, diputaciones y tal, verán que los partidos políticos van a poder encauzar muchísimo dinero por la técnica de la caja común. El propio Tribunal de Cuentas, en la moción 1.620, tuvo que aclarar que la idea era muy muy mala. Hasta ahora, si los partidos cobraban subvenciones locales por servicios imaginarios, alguien podía acabar en el banquillo. Ahora todo es más complicado porque la vigilancia se ha reducido. Justifica tú, que ellos no tienen por qué.

La nueva redacción de la base presupuestaria, ya en vigor, solamente exige una declaración responsable genérica que diga que todos han sido buenos y que nadie se ha ido de pilinguis o se ha metido medio gramo con el dinero de sus impuestos. En el Ayuntamiento de Córdoba se han permitido la licencia de decirle a la Intervención dónde puede o no mirar, órgano fiscalizador que ya ha contestado por escrito que vigilará lo que le parezca oportuno. Que hasta ahí podíamos llegar.

Lo verdaderamente prodigioso es que todo esto se ha aprobado sin que nadie repare o llame a la Guardia Civil, aunque está perfectamente documentado por los técnicos municipales que controlan la pasta. Todos aquellos que se mesan los cabellos con las meretrices ajenas, se lo han puesto un poco más fácil a los que hacen uso pélvico del dinero de todos. Piensen en ello la próxima vez que paguen el IBI.

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