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Opinión | Al paso

Los votantes de Adamuz

Vaya por delante mi profundísimo pésame a los familiares de las víctimas de la tragedia ferroviaria. Y como no podía ser de otra manera, me gustaría que la clase política española, tan crispada y odiada así misma en estos últimos tiempos, tomara buen ejemplo y buena nota de Adamuz y de sus gentes, para que se resetee de lo que es el pueblo verdadero y de lo que es España (que una y otra vez se empeñan en desnaturalizar). Porque ese pueblo y sus alrededores, cuando se lanzaron a las vías en plena noche fría y sin estrellas, no pensó en ayudar mejor a la izquierda o a la derecha, sino que, como un ejército de ángeles, empezó a salvar personas a diestro y siniestro. Por eso, solo quiero transmitir ahora que toca la investigación política del suceso, tan típicamente lleno de reproches con comparecencias de mala educación a las que tristemente ya nos tienen acostumbrados y donde se busca más que la verdad el beneficio en las urnas, que por Dios bendito hagan un paréntesis de buenas maneras y de trabajo efectivo. Que abunde la mesura por respeto al pueblo de Adamuz como si este lugar se erigiera en espejo de cómo deben trabajar nuestros representantes públicos de cara a la armonía social. Porque lo cierto es que los errores en las vías y trenes no vienen de un día para otro, porque lo cierto es que todos los gobiernos desde el 92 tienen su cachito de responsabilidad y porque lo cierto es que la corrupción, que tanto daño hace a la masa de población honrada, es un mal endémico y sistemático de una democracia que se hizo a marchas forzadas por culpa de una urgente transición que propició la institucionalización de chorizos camuflados entre las siglas de un pluralismo político dominado por los aparatos de los partidos y no por la elección popular y libre de representantes a través de listas abiertas. Así que menos crispación y más creatividad, menos insulto y más vergüenza, menos egoísmo y más humanidad, más trabajo y menos mala idea, menos notoriedad y más altruismo. Que todo eso es exactamente lo que el pueblo de Adamuz, con su ejemplo en la manera de actuar, ha exigido como guion de actuación a la nueva clase política española que como penitencia, debe surgir de esta desgracia.

*Abogado

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