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Opinión | Tribuna abierta

Adamuz, un ejemplo para la sociedad

La tragedia ferroviaria ocurrida en Adamuz ha sido terrible, de un impacto tan extraordinario que ha conmovido a toda Europa. Somos miles los cordobeses que, por una u otra circunstancia, utilizamos la alta velocidad para nuestros desplazamientos y casi todos nos hemos puesto en la piel de quienes han sido víctimas de este accidente. Por ello, vaya por delante mi más sentida solidaridad y dolor compartido con quienes han padecido los efectos de esta catástrofe sin parangón.

Pero al margen del sufrimiento, esta fatalidad ha puesto sobre la mesa algunas cuestiones que no deberíamos pasar por alto. La más importante, en mi opinión, es la lección que ha dado al mundo entero el pueblo de Adamuz. Desde el mismo momento en el que los habitantes de este municipio de la Sierra Morena cordobesa tuvieron conocimiento del impacto de los dos trenes, se movilizaron de una manera ejemplar para rescatar a los heridos e improvisar todo el dispositivo para atenderlos.

Vecinos, instituciones locales, asociaciones y comercios se sumaron a unas labores que quedarán para la historia por su buen hacer, sensibilidad y unión en una situación tan excepcional. En la parte que nos toca como colectivo empresarial, me van a permitir que reivindique lo que tantas veces hemos destacado sobre los valores del comercio de cercanía, su apego al territorio y vinculación con la sociedad. En Adamuz se ha demostrado fehacientemente que es así.

Otro aspecto no menor ha sido, al menos por esta vez, el comportamiento de nuestros gobernantes. Pese a algún tímido intento de los agitadores de siempre, el compromiso demostrado por las administraciones desde el primer momento del suceso es digno de destacar, independientemente del color político. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha estado a la altura, tanto por el trabajo del personal de los entes de su competencia en seguridad y emergencias como por su rechazo a cualquier tipo de polémica o enfrentamiento.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha mostrado su voluntad de colaboración no solo con su presencia en Adamuz, sino con la labor de sus ministros, que también han eludido entrar en hostilidades con adversarios políticos. Todo ello con el añadido de que el jefe del Estado, el Rey, ha corroborado una vez más su papel conciliador y de proximidad con los afectados. Es de agradecer que Sánchez y Moreno dialoguen, intercambien información y que de forma sosegada acuerden un funeral de Estado el próximo 31 de enero en Huelva, la provincia con más víctimas mortales en este accidente.

Mi deseo es que cuando se publique este artículo, esa ausencia de rivalidad partidaria se mantenga y que nuestros dirigentes hayan aprendido la lección que ha exhibido a todo el país el pueblo de Adamuz. A ver si se dan cuenta de que lo que una gran parte de la sociedad quiere y lo que España necesita en estos momentos es colaboración leal, pactos para avanzar tanto en lo social como en lo económico y rebajar el clima de crispación al que entre unos y otros nos han llevado en los últimos años.

Confío en que recapaciten y se den cuenta de que lo que la ciudadanía demanda, también lo exigimos las empresas, son signos de fiabilidad, de que quienes están al mando de la gestión pública actúan por el bienestar común, eso sí, sin renunciar a su ideario, a la legítima diferencia de criterios y al debate, sin necesidad de excesivos aspavientos o con la intención de enfrentar a la población. Eso se llama visión de Estado, algo que muchos olvidan en estos tiempos.

Tampoco pueden obviar que lo que necesitamos son explicaciones, por respeto a las víctimas, de lo que ha sucedido y de las causas que han originado este terrible siniestro. Son muchos los escenarios abiertos y somos conscientes de que una investigación rigurosa lleva su tiempo, pero debe ser una prioridad para el Gobierno exponer con claridad el origen de este siniestro, si se pudo evitar, qué medidas se adoptarán en el futuro y exigir responsabilidades a quien corresponda. Es su deber.

Insisto en que el pueblo Adamuz nos ha dado una lección de solidaridad y ha demostrado que lo mejor del ser humano florece en los momentos de mayor dificultad y angustia. Nuestros políticos también han actuado con solvencia y transparencia, por muy inusual que parezca. Por favor, no nos defrauden ahora.

*Presidente de la Federación Provincial del Comercio (Comercio Córdoba), vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO) y presidente de la Confederación Comercio Andalucía

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