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Opinión | Tormenta de verano

El ecuador de la cuesta

Da vértigo escuchar las noticias. Hay pocos liderazgos sólidos y coherentes, se han pervertido ideales y faltan referentes positivos y estimulantes, en una realidad de hooligans y sectarismo donde necesitamos resetearnos y orientar de nuevo el rumbo. La población anda confusa. La incertidumbre general en la que vivimos de cambio de época, tampoco parece que ayude mucho. Y verdades que ya creíamos inmutables y estables son cuestionadas día sí y día también, como las normas del Derecho Internacional que se están convirtiendo en literatura fantástica para desgracia de todos. Pero aterrizando tras el ambiente festivo de varias semanas, cesados los estímulos ambientales, enero se percibe como un mes largo y frío. Y aquí estamos, en pie sobre la bicicleta, zigzagueando sobre el asfalto vamos escalando con esfuerzo y determinación el ecuador de este Tourmalet interminable en que se ha convertido la empinada cuesta de enero, tras un mes de gastos navideños y desequilibrio importante en los presupuestos familiares. A los regalos, comidas y celebraciones, homenajes propios y ajenos, eventos y ocio, hay que añadir el pago de las compras a crédito y plazos y el incremento de los gastos fijos de comienzos de año como seguros, impuestos, luz y otros que ponen a dieta involuntaria y estricta nuestra maltrecha cuenta corriente, a pesar de las rebajas. Siempre nos ocurre igual, y eso que tenemos experiencia, definida como el nombre que damos a nuestros errores según Oscar Wilde. No se apure, después de la cuesta siempre llega el llano.

Sin duda que hay que reorganizar los presupuestos, evitar nuevas deudas y planificar compras, reduciendo en lo posible los gastos variables. Organizarse ya es empezar a ganar. Pero sobre todo, aplicar terapia de choque para que no se te hunda el ánimo ni te estropee el año. Aceptar que es una etapa temporal. Entender que la cuesta de enero no es permanente ayuda a reducir el estrés, presumiendo que la situación mejorará con organización y tiempo, lo que genera tranquilidad. Las rutinas saludables como dormir bien, hacer ejercicio y mantener horarios regulares también mejora el estado de ánimo y la energía, facilitando una actitud más positiva frente a las dificultades económicas. De otro lado, márcate metas sencillas, fijándote objetivos pequeños y alcanzables como ahorrar una cantidad concreta o reducir un gasto específico, lo que produce sensación de logro y motivación. Piensa que el ocio no va ligado necesariamente al gasto, que existen actividades gratuitas o de bajo coste (paseos, lectura, tiempo con amigos en casa) que permiten mantener el bienestar emocional sin afectar al presupuesto. Y si esto no te sirve, siempre queda la terapia compartida de conversar con personas cercanas que reduce la presión emocional y te puede dar pistas de cómo gestionar esta situación.

El magnate financiero y multimillonario Warren Buffett prioriza el ahorro cuando nos dice «No ahorres lo que te queda después de gastar, gasta lo que te queda después de ahorrar». Quizás mucho pedir a estas alturas. Ya sabes, el futuro depende de lo que hagas hoy, así que céntrate en lo que sí depende de ti y ponte manos a la obra. La cuesta de enero no se salta, se sube con cabeza. ¡Ánimo y a seguir pedaleando!

*Abogado y mediador

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