Opinión | Gato adoptivo
Soy ‘boomer’, sí, pidodisculpas
La narrativa que culpa a los boomers de las dificultades de todo tipo que sufren los millennials es simplista, divisiva y profundamente injusta. Señalar a una generación como responsable de problemas tan complejos ignora el contexto histórico y las dinámicas globales, aparte de fomentar la confrontación y desviar la atención de las soluciones. Tan arbitrario es imputar a los boomers la carestía de la vivienda como decir que los millennials son superficiales o que no han desarrollado herramientas ante las adversidades. Los boomers no son un enemigo anónimo al que combatir, son vuestros padres o vuestros tíos, los escritores a los que leéis o los directores de las series que disfrutáis, el taxista que os devuelve a casa por la noche o el camarero que os sirve en el restaurante, el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. Ponerles una etiqueta es deshumanizarlos.
En la España de los ochenta, los boomers tuvieron que hacer frente a una recesión económica brutal: la segunda crisis del petróleo, en 1979, disparó la inflación al 15,7%, erosionando el poder adquisitivo, y junto a la reconversión industrial, impulsó el desempleo al 21,5% en 1985, lo nunca visto en Europa, porcentaje que alcanzó el 40% en el caso de los jóvenes. Se generalizaron la sanidad y la educación públicas, cierto, pero también fue la época de los 40 alumnos por aula en EGB o de los barracones en BUP. En el extrarradio de las grandes ciudades, la heroína hizo estragos. El ascensor social funcionaba, sí, e ir a la universidad era mayor garantía de futuro que ahora, pero aún eran pocos los que podían hacerlo. Muchos boomers fueron los primeros universitarios de su familia.
Los problemas de los millennials -la precariedad laboral, la desigualdad, la dificultad de acceso a la vivienda- nadie los niega, pero para abordarlos se requieren amplios consensos sociales porque son necesarias reformas estructurales; la solución nunca será buscar un chivo expiatorio. Criminalizar a los boomers crea una falsa dicotomía y elude las responsabilidades colectivas.
*Director adjunto de El Periódico
- El centro comercial Zoco de Córdoba, a la espera del renacer
- El tablero de los centros comerciales de Córdoba: a la espera de tres nuevos espacios
- Lucena es el único municipio de la provincia de Córdoba que cuenta con espacios comerciales exclusivos
- La sonrisa de un semáforo
- La Aemet avisa de lluvia en Córdoba: estos son los tres días de la semana en los que habrá que sacar el paraguas
- Cuatro días de huelga en el SAS en plena ola de virus respiratorios: estos son los servicios mínimos
- Atropellada mientras circulaba en patinete por un conductor que dio positivo
- El Colegio Trinitarios de Córdoba invita a conocer el interior de 'La Casa de los Reyes Magos'
