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Opinión | Caligrafía

Ministros en tiktok

Venga, voy a picar. ¿Cuántos ministros hacen falta para grabar un vídeo de TikTok de 1:44? Tres hacen falta: el de Justicia, la de Educación y el de Transportes. Triple Excelencia. Después de hacer una reforma legal que debería querer cubrirse como un chancro de sífilis en la boca, el Ministro uno se graba llamando a los otros dos, pidiendo apoyo en su empresa de apuntarse a TikTok. El vídeo tiene la tristeza del que quiere hacer gracia y no tiene gracia, o ir de erudito siendo analfabeto, que no digo que sea el caso del Ministro. La tristeza es problema de los guionistas. El otro problema es que en un gabinete en el que hay un señor, D. Carlos Cuerpo, que habla japonés y se conduce con elegante dignidad; hay que medir cómo uno habla, se mueve y presenta. Si no, se queda fatal. ¿A quién se busca representar? ¿Qué votante ve el vídeo y dice, «ay, qué simpáticos ministros tiktokeros, gobiernen un poco más, excelencias»? Debe haber una distancia de misterio entre las autoridades y los gobernados, tener un «buen lejos», porque cara a cara todos tenemos algún diente podrido. En Rebelión a bordo, los marineros se van de juerga en Tahití y el Capitán Bligh, interpretado por un Trevor Howard principesco, dice que no va porque «You can hardly expect unquestioning obedience from last night’s partner in a debauch», o sea, que no puede esperarse obediencia del compañero de orgía de la noche anterior. Creo que hay una falta de respeto inherente al cargo al que se llega, propia del que tampoco ha sufrido mucho para llegar. Por insultos a la dignidad de este calibre, en otro, tienes que declararle una guerra. Con esto, ¿qué hacemos?

*Abogado

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