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Opinión | Susurros de la naturaleza

Pepe Larios: maestro,ecologista y activista

Una vez más, el sur peninsular se enfrenta a un verano más cálido de lo habitual. Según el Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC), el Mediterráneo se calienta un 20% más rápido que el promedio global, siendo las olas de calor marinas cada vez más frecuentes. La segunda ola de calor que estamos viviendo esta temporada en el sur peninsular es ya una de las más prolongadas, y podría situarse entre las más intensas de los últimos cincuenta años. Esta situación ha llevado a activar la primera alerta roja del año por el alto riesgo de golpe de calor.

Muchos de los fenómenos extremos que vivimos hoy ya habían sido pronosticados hace años. Fue a finales del siglo XX cuando se empezó a hablar abiertamente del cambio climático. En esa época tuve la oportunidad de coincidir en varias ocasiones con Pepe Larios (así le gustaba que lo llamáramos) y con otros compañeros que compartían esta inquietud. En más de una ocasión compartimos escenario para hablar del impacto del calentamiento global, cada uno desde su especialidad. Sin embargo, aunque los datos científicos ya eran contundentes, muchas personas seguían negando la realidad.

Fue en 2006, con el estreno del documental científico Una verdad incómoda, cuando muchas personas empezaron a tomar verdadera conciencia del problema. Esta producción, presentada por Al Gore, exvicepresidente de los Estados Unidos, fue una llamada urgente a la acción para frenar el deterioro ambiental antes de que fuera demasiado tarde. El documental, junto con la publicación del libro homónimo, tuvo un gran impacto a nivel mundial. En septiembre de 2007 se presentó en Sevilla, y algunos fuimos invitados a compartir nuestras reflexiones y acercar este tema al público. En aquella ocasión también coincidí con Pepe. Vivimos una etapa muy intensa, en la que compartimos ideas, preocupaciones y, sobre todo, compromiso.

Las presentaciones de Pepe siempre destacaban por su claridad, el rigor de los datos y su firme apuesta por el pensamiento crítico, la reflexión y el debate participativo. Su enfoque presentaba la crisis ambiental no solo como un problema ecológico, sino también como el reflejo de una crisis social más profunda. Como buen maestro, consideraba la educación ambiental una de las herramientas más poderosas para la transformación.

Nunca dejó de aprender ni de compartir su conocimiento; estaba siempre al día de los últimos estudios científicos, así como de noticias y análisis aparecidos en la prensa. Su visión era amplia, crítica y en constante evolución, y así nos la presentó el año pasado en el ciclo de conferencias del Ateneo de Córdoba ¿La Naturaleza en peligro?, con su intervención Hacia la transición energética.

Pepe nos enseñó que la mejor forma de enfrentar esta crisis no es con miedo, sino con acción, y que la mejor vacuna para el planeta es proteger la biodiversidad, con todo lo que ello implica. Al final de su vida, nos dejó un valioso legado en defensa de la naturaleza, fotografiando la avifauna durante sus largos paseos por el río Guadalquivir. Con gran generosidad, compartía estas imágenes con amigos y en sus redes sociales, invitándonos a descubrir y disfrutar la vida que habita en este entorno. Además, realizó exposiciones y, con la ayuda incondicional de su familia y amigos, logró publicar su libro Paseos por el río como despedida de este mundo, algo que a muchos nos ha resultado difícil aceptar.

Pepe, como maestro, ecologista y activista, nos ayudó a mirar el mundo de otra forma: con una visión global, sin fronteras, pero con acciones concretas a nivel local. Fue uno de los grandes impulsores de ese enfoque que invita a «pensar globalmente y actuar tanto global como localmente». Vivió de acuerdo con sus ideas y con el mensaje que quería transmitir, basado en una crítica constructiva y reflexiva. Así fue presentado en el acto Ciencia y Compromiso, celebrado el pasado junio por la Universidad de Córdoba y el Ateneo, en recuerdo de Pepe Larios. Nos dejó mucho, y nosotros le debemos aún más.

*Catedrática de Botánica de la Universidad de Córdoba

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