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Opinión | Para ti, para mí

Las Iglesias fernandinas,«alma de Córdoba»

El pasado jueves, 21 de noviembre, tuvo lugar en el salón Liceo del Circulo de la Amistad, la presentación del libro «Iglesias fernandinas de Córdoba», de Juan José Primo Jurado, editado por Almuzara. Fue, sin duda, más que un acto literario o social, un encuentro aromatizado por la historia de nuestra ciudad, especialmente, en el ámbito religioso, con cuatro grandes protagonistas: Un libro, un autor, una Editorial y unos lectores. Tuve el honor de glosarlos, en mi presentación, con suma cordialidad, ilusión y encanto, notas que me brindaron el nutrido grupo de personas asistentes. Primero, un libro, «Iglesias fernandinas de Córdoba», dirigido al corazón de los cordobeses, porque brilla en sus páginas la fe plasmada en el arte de unas iglesias que han colocado a Córdoba en la cúspide de una religiosidad que, a lo largo de los siglos, ha calado intensamente en el alma de nuestra ciudad, convirtiéndola en potente altavoz de la buena noticia de la salvación de Dios. Iglesias que fueron y siguen siendo cabeceras y faros de sus barrios, espacios de acogida donde los fieles escuchan la Palabra y reciben los sacramentos, lugares de encuentro, especialmente, a través de las hermandades, cofradías y asociaciones, expresión viva de la religiosidad popular. Su historia brilla con los nombres de miles de personas y de lugares del entorno, que tienen su razón de ser desde hace ocho siglos por la existencia de estas iglesias fundadas por san Fernando. Junto al libro presentado, su autor, Juan José Primo, historiador y escritor, de quien quise destacar el destello de ser uno de los cordobeses que más libros ha escrito y dedicado a Córdoba y a los cordobeses. Nada más y nada menos, que once titulos, entre los que destacan: «Córdoba, ciudad eterna», «La educación marista en Córdoba» y «Paseando por Córdoba». Juan José une a su faceta docente de historiador, la de articulista en las páginas del diario Abc, labor que le permite encumbrar presentes en aras del bien común o criticar lo más deleznable y destructivo, venga de donde venga. El tercer protagonista de la noche, junto al libro y el autor, fue la Editorial Almuzara. Alguien ha dicho que «siempre hay que estar donde nace la historia» y ese ha sido el recorrido de Almuzara, desde su fundación: «Contemplar, analizar y desgranar esa historia», a través de tantos libros publicados, muchos de ellos con un éxito notable. Almuzara es una Editorial que engrandece tambien a Córdoba. Y, por último, el protagonismo de los lectores que tendrá esta obra presentada, en torno a nuestras Iglesias fernandinas. «Un buen lector, quise subrayar en la presentación, no es sólo el que lee, sino el que aprende; y no sólo el que aprende sino el que ejerce lo aprendido; y también, son buenos lectores los que difunden lo aprendido, enriqueciendo así paisajes y personajes».

Coincidió en el tiempo, con la presentación del libro, la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Española, y las palabras de su presidente, Luis Argüello, alertando en su discurso, que «ni el Estado ni el mercado pueden salvarnos». Es más, dejó caer que «los ciudadanos se han visto reducidos a consumidores y votantes». El presidente del Episcopado denunció «deficiencias del ejercicio democrático, falta de respeto al principio de legalidad y supresión de facto de la separación de poderes». Señaló que «España es el farolillo rojo en politicas familiares y protección de la natalidad». Asimismo, Argüello hizo un llamamiento a «reconciliarnos con nuestra historia, superando el populismo y la polarización». No es fácil el momento que vivimos, plagado, por una parte, de tragedias y vendavales, y por otra, de continuos enfrentamientos que desembocan en lamentables rencores. La Iglesia, como refleja su misión en el mundo, ofrece una alianza social para la esperanza. Así lo proclaman nuestras «Iglesias fernandinas», a lo largo de los siglos. Y como eco especial, los versos de Ernestina de Champourcin, fundiendo lágrimas y llantos: «Del lado de la luz / qué suceder de horas / sin nombre y sin espacio. / Pero cómo deslumbra de lejos / la esperanza».

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