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Opinión | Palabras para Andrómina

Silicosis

No hay una buena salud pública sin una buena salud laboral. Por eso hay decisiones que no pueden pasar desapercibidas. Recientemente en el Reino Unido se ha recomendado la prohibición de las encimeras de piedra artificial con materiales compuestos por sílice para la construcción, tras certificar los primeros casos de silicosis en trabajadores que manipulan este material, aunque no haya riesgo en el uso una vez instaladas. Antes, Australia se convirtió en el primer país que prohíbe las encimeras de piedra artificial por la silicosis causada.

Lo novedoso es que la silicosis siempre ha sido la enfermedad de los mineros, pero esta es la «silicosis de las encimeras», causada por la inhalación del polvo de sílice cristalino generado durante su procesamiento (corte, pulido, etc.) de un material de alto contenido en sílice (más del 80%). La reducción del porcentaje no ha demostrado su inocuidad. Es una enfermedad letal, que incide a menudo en hombres jóvenes y sanos, que no tiene curación y sólo en última instancia un trasplante de pulmón puede aumentar la supervivencia.

Y esta silicosis aparece en lugares como la campiña cordobesa donde no hay minas, pero sí silicosis laboral. La explicación es que en la zona es donde se concentran más empresas (sobre todo pequeñas) que han manipulado un conocido compuesto de sílice que forma parte de nuestras encimeras de cocina, cuartos de baño y otros paramentos. Ello ha conllevado en los últimos veinte años agrupaciones de casos como en la provincia de Cádiz o la propia provincia de Córdoba. O en la provincia de Almería donde se generó el invento y por lo que se recibieron numerosas prebendas, reconocimientos, medallas y premios. Aunque también ha tenido sentencias judiciales condenatorias por no advertir de los riesgos que implicaba inhalar el polvo de sílice cuando se cortaba. Y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifica la sílice como carcinógeno del grupo 1. Por ello no es de recibo responsabilizar a las empresas o trabajadores de la incidencia de la enfermedad.

Y en nuestra provincia se concentran los casos de silicosis en municipios de la Campiña Norte sobre todo en Montemayor -la llamada zona cero de la enfermedad- y algunos casos más en otros pueblos como Montilla o Fernán-Núñez. Así lo reconoció la propia Junta de Andalucía que celebró en Montemayor, -el municipio que aglutina la mayoría de las empresas del sector en la provincia- hace unos años, una reunión de la Comisión Provincial de Riesgos Laborales para precisamente concienciar sobre el asunto públicamente.

Pero no basta la concienciación. Los investigadores europeos y médicos especialistas proponen en varias publicaciones científicas que se proteja la salud de los trabajadores, como hicieron las autoridades australianas, prohibiendo el uso en toda Europa de las encimeras de piedra artificial. Es llamativo que en nuestro país por el principio esencial de precaución en salud publica, se retiran medicamentos, alimentos y hasta juguetes, a veces por mínimos o posibles daños en nada comparables a la silicosis. Sin embargo ese principio ha quedado excluido de estos compuestos de sílice que pueden matar y seguir matando. No todo debe estar supeditado a conservar puestos de trabajo que pueden llevar a la muerte. Además la sustitubilidad del producto no es difícil y podría usarse. Hay decisiones que se toman o no y deberíamos meditar e implantar también en nuestro país una prohibición preventiva.

*Médico y poeta

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