Opinión | Caligrafía

Elitismo hegeliano

La semana pasada o así, en televisión, Verónica Fumanal dijo a García-Margallo, que le había preguntado de pasada: «¿Sabes quién es Hegel?» (tras decir que él argumentaba y ella contraargumentaba, siendo hegeliana), que eso era hacerle mansplaining, y que iba a enfadarse de verdad porque no iba a tolerar que le preguntara si sabía quién era Hegel, porque eso era elitista y machista, y que no tenía que explicárselo ella, y que si hubiera visto Barbie -la película- lo entendería. No me negarán que como prueba del algodón de la realidad la cosa es sensacional. Que tiene razón Fumanal, demonios. ¿Citar a Hegel? ¡No citarlo, mencionarlo! ¡En una tertulia política! Acabáramos, Margallo. Es elitista citar a Hegel o dar por sentado el conocimiento de su existencia en aulas universitarias, televisión, radio, prensa escrita y en los sobres de azúcar con frases motivacionales. Yo diría que reeditar a Hegel es elitista también. ¿Cómo vamos a privar del acceso universal a la educación superior a la gente de letras pidiéndole que estudie? No hablemos de leer a Hegel, no abusemos, saber simplemente que si se dice Hegel se dice también dialéctica, que es lo que hizo Margallo y tampoco es citar, es el juego de la cultura en su nivel más cutre. ¡Elitista! Los intelectuales no pueden citar filósofos ni usar más de dos mil palabras de lectura fácil. Y lo que sea, cortito. ¿No sabemos que los filósofos y los novelistas rusos ya sólo pueden citarlos entrenadores y nutricionistas en una diapositiva de colores en Instagram? Inventándose la cita, por supuesto. No seamos elitistas.