Opinión | Tormenta de verano

Proteger a los mayores

Con maltratos, abandonos y abusos económicos, arrinconamos a nuestros mayores, en una cultura del descarte que nos deshumaniza

Desde que hace 12 años lo aprobara Naciones Unidas, cada 15 de junio recordamos con el Día Mundial contra el Abuso y Maltrato en la vejez, nuestra obligación ética y legal de proteger a nuestros mayores. Aunque un estudio realizado sobre 28 países demostró que el abuso sobre los mayores alcanza al 16 por ciento de estos, se estima que son tasas de prevalencia subestimadas, pues muchos casos no se conocen nunca. La pandemia del covid-19, con un 82 por ciento de víctimas mundiales por encima de los 60 años, nos puso en aviso de la grave situación de vulnerabilidad de este colectivo. Los informes oficiales detectan sobre todo maltrato psicológico y emocional, abuso económico, desatención o negligencias, y hasta maltrato físico.

Los ancianos, en entornos hiper utilitaristas donde prima la eficiencia y la rapidez en todo, son muchas veces arrinconados por la propia sociedad en su conjunto, ya que no pueden adaptarse con la rapidez y la exigencia que piden los protocolos administrativos, bancarios, informáticos, telemáticos, etc. Hemos visto despedir a personas mayores por el vigilante jurado de una Administración porque no tenían cita previa concertada o no sabían descargarse un código QR. Exprimidos por familiares que siguen dependiendo de sus viviendas o de sus pensiones. O abandonados en la más triste soledad en residencias. En Occidente, víctimas de la competitividad y los resultados, de la cultura del descarte, del «usar y tirar», de una tecnociencia sin alma, de buscar una eterna juventud, hemos perdido la veneración por los mayores que tantos siglos acompañó nuestra cultura.

Si hoy en España el 19 por ciento de la población es mayor de 65 años, en el año 2050 lo será el 33 por ciento. Y a nivel mundial serán 2000 millones de personas con esa edad, viviendo la mayoría en países de bajos y medianos ingresos. Recordemos que Europa es el geriátrico del mundo, y España el geriátrico de Europa. Aprovechemos este día para expresar el rechazo a los malos tratos infligidos a las personas de edad que constituyen una violación de los derechos humanos. Y para promover el reconocimiento de su dignidad y su derecho a vivir integrados, sin miedos, en entornos inclusivos. Donde no se honra a los ancianos no hay futuro para los jóvenes .

Suscríbete para seguir leyendo