Opinión | Punto y coma

Bachilleres

Ayer pudieron ver en línea sus resultados los alumnos que han realizado la PEvAU en Andalucía, Ceuta y Melilla. En el recuerdo quedan aquellos tablones de corcho colgados al final de un temido pasillo. Entonces era menos común reclamar un resultado, en el caso de que no se estuviese de acuerdo con él, pues el estudiante de a pie entendía que no era perfecto. Había ignorancia, sí, pero quizás no era tan atrevida como la de quienes, sin hacer un ejercicio previo de autocrítica, ven sus calificaciones e, ipso facto, pulsan el botón virtual habilitado para solicitar una ‘revisión’.

Ahora bien, sí habría que revisar algunos asuntos a propósito del examen de Lengua Castellana y Literatura. Lo que antaño eran dos pruebas independientes -a saber, Lengua Española y Comentario de texto- ha derivado en una suerte de comentario dirigido en el que muchos bachilleres pasean sus vergüenzas gramaticales. Escasos son los contenidos que memorizan, pues el aspirante escoge entre un crisol variopinto de opciones. Al corrector no se le da tanta libertad, pues no se le permite penalizar con más de 0.75 puntos los ‘errores ortográficos’, y con otro tanto, las ‘incorrecciones gramaticales’, como si la ortografía no formase parte de la gramática. Asimismo, hay errores de primera y de segunda, pues se considera más grave un fallo ortográfico ‘de letra’ que desconocer las reglas de acentuación en español. Hasta 37 faltas de ortografía se han detectado en algunos de esos exámenes que en estos momentos, a petición de sus autores, están siendo revisados.

Pero ahí están, bachilleres. Ya pueden dirigir una cátedra en cualquier universidad española.

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