Opinión | Un gobierno dividido

Carmen Martínez-Fortún

Las diferencias entre el PSOE y Sumar

Se ha volcado Sánchez estos días, parece, en proyectar una imagen exterior de estadista que defiende la paz mundial

Después de unos días fuera de España, vuelvo a ella y me encuentro de nuevo un país enrabietado con un ejecutivo con tantos frentes abiertos a la vez que no se conforma con encararlos, si así se le puede llamar, sino que se enfrenta también a sí mismo. Esa extraña coalición que parece deberse solo a intereses personales y de ningún modo a una idea y un proyecto común y menos de progreso, que conforma un gobierno que, de momento, no ha podido gobernar, pues ni presupuestos tiene, ha protagonizado el hecho insólito e incoherente de que parte de sus miembros voten en contra de la otra parte en su ley contra el proxenetismo y se ha visto obligado a retirar la del Suelo para no sufrir una nueva derrota.

Los ministros de Sumar critican abiertamente al PSOE acusando a sus colegas de falta de transparencia y una se pregunta qué especie de reuniones entre vasos incomunicantes serán los Consejos de Ministros, donde las decisiones ejecutivas que salen adelante porque solo dependen del presidente, como la ayuda militar a Ucrania, son luego atacadas duramente por los colegas ajenos y hasta qué grado de deslealtad llega esta ansia viva de aferrarse a un cargo sin contenido por mantener una apariencia de poder sin contenido, cuando se critica abiertamente al socio al que se mira a cara de perro. No quiere Sumar dar armas a Ucrania, mientras exige romper relaciones con Israel y es muy difícil entender que se execren, como execra cualquier persona bien nacida, las masacres de inocentes insoportables de ver ya en Rafah que ciertamente y digámoslo a grito pelado y sin consuelo, como lloraba Raquel a sus hijos, son intolerables, condenables y espantosas, pero por otro lado se pase de puntillas sobre el alma criminal de Putin.

Se ha volcado Sánchez estos días, parece, en proyectar una imagen exterior de estadista que defiende la paz mundial, mientras explota el victimismo ayudado por los ataques bastante indignos de Milei o el vídeo cutrísimo de Israel. Se acercan las europeas y la estrategia puede servirle. Otra patadita palante. ¿Les suena?.

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