Opinión | Punto y coma

Selectividad

En cuatro días muchos de los alumnos que acaban de finalizar 2º de Bachillerato rendirán cuentas, de alguna manera, al tener que examinarse en un contexto diferente a aquel en el que lo venían haciendo en sus aulas. Asimismo, diferentes han sido las nomenclaturas que se han empleado en el último medio siglo para denominar el conjunto de pruebas que conforman la conocida como ‘maturita’ en no pocos países de Europa.

En 1975, aterrizó, para quedarse durante más de dos décadas, el primer examen denominado ‘Selectividad’. De hecho, muchos continuamos refiriéndonos así a estas pruebas, quizás por añoranza de un momento que, por su complejidad, ha adquirido tintes heroicos en la memoria. Y es que, aunque pueda parecer que la estructura de aquellos exámenes haya sobrevivido a posteriores reformas, la realidad es que la oportunidad de que los alumnos escojan entre una buena diversidad de opciones hace que el esfuerzo de estos pareciera un paseo estival en bicicleta, y el de quienes los precedieron, una travesía por el desierto.

La Selectividad dio paso a la PAU, esta, a la PAEG, y esta otra, a la EvAU o, según las zonas, EBAU. Ahora bien, aunque esta última sigla se recoge en el BOE para denominar la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad en todo el ámbito estatal, hoy debemos desear mucha suerte en la PEvAU, la EvAU, la EBAU, la PBAU, la ABAU, la PAU o la EAU. El aspirante a universitario se identificará con una u otra sigla, según la Comunidad Autónoma en la que se encuentre, o tal vez con ninguna, pues el poner orden a esta maraña de términos aparentemente crípticos es lo único que resulta más difícil que lo que se hacía antaño.

  • Lingúísta

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