Opinión | MEMORIAS DEL FUTURO
¿Armas para la paz?
La venta internacional de grandes armas ofrece unos niveles que superan los umbrales de estabilidad global
Termina un año con datos sobre prospectiva armamentística, conflictos y seguridad internacional que confirman una tendencia hacia una crisis geopolítica que va a tensar aún más las costuras del sistema internacional de paz y seguridad. El reciente informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), contenido en su Anuario de 2023, recoge el análisis pormenorizado del gasto militar mundial, las transferencias internacionales de armas, su producción, las fuerzas nucleares, los conflictos armados, las operaciones de paz multilaterales, así como un estudio detallado de los aspectos más relevantes del control de armas, la paz y la seguridad internacional.
En los últimos tiempos es preocupante que el gasto militar mundial haya aumentado por octavo año consecutivo hasta alcanzar en el año 2022 la cifra de 2,24 billones de dólares. La guerra en Ucrania ha influido enormemente en este incremento del gasto a nivel global y también a nivel regional, señaladamente en Europa. El informe se hace a año vencido, por lo que no incluye aún los datos de la guerra en Gaza que, sin duda, han dejado obsoletas estas cifras de por sí ya mareantes.
La venta internacional de grandes armas ofrece unos niveles que superan los umbrales de estabilidad global, de modo que el período que va desde 2018 a 2022 es ya uno de los más altos en el volumen de transacciones de armas a nivel mundial desde el final de la guerra fría en 1989. Una vez más, España figura como el octavo mayor exportador de armas del mundo.
Por lo que respecta al armamento nuclear, aunque hay una disminución en el número de ojivas, los países con capacidad nuclear han continuado modernizando sus arsenales, ignorando la disposición el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y, en todo caso, se aprecia una tendencia al incremento de estos arsenales en los próximos años.
Con este panorama, conforme avanza el siglo XXI se aprecia un deterioro considerable en la seguridad mundial. Hay un mayor gasto militar que venía detectándose ya desde antes del inicio de la guerra de Ucrania, pero que el estallido de este conflicto incrementó casi exponencialmente. Los continuos choques entre las grandes potencias son el síntoma de que nos encontramos directamente inmersos en una nueva correlación de fuerzas que trata de fijar las capacidades de cada uno de los actores, a fin de determinar los nuevos contrapesos globales. Ello tiene su repercusión en la aparición o el desbordamiento de conflictos ya existentes, como es el caso de la reactivación, con particular virulencia, del conflicto palestino-israelí, en el que Irán juega de nuevo sus bazas para no perder el pulso regional con Arabia Saudí y desafiar a Estados Unidos.
Unido a ello, el cambio climático está mostrando otro factor de desequilibrio en el que millones de personas se ven obligadas a desplazamientos masivos por las olas de calor, la sequía y las hambrunas. Desde luego, aquí también el conflicto ucranio ha agravado el problema del hambre en el mundo y la seguridad alimentaria a partir de la escasez de algunos productos provocada por las dificultades de mantener su producción, las prohibiciones a sus exportaciones y el consiguiente aumento de precios causado por la escasez que ha afectado a países tradicionalmente más vulnerables a estos vaivenes alimentarios.
Hay 56 países con conflictos armados en su territorio, lo que ha supuesto un incremento en cinco con relación al año 2021. La guerra está jugando, como apuntaba más atrás, una importante fractura en las relaciones entre las grandes potencias, el desacuerdo y la polarización llevada al extremo del enfrentamiento armado, está también presente en la política global, de modo que la capacidad de articular acuerdos internacionales para resolver los conflictos locales se ha convertido en una tarea casi imposible. Y mientras tanto, la situación en Asia-Pacífico cada vez presenta una mayor tensión entre Estados Unidos y China, aunque ahora la guerra en Gaza haya desplazado el foco de atención informativa momentáneamente.
Otro hecho no debe pasar desapercibido en este salvaje mundo nuevo: el rápido crecimiento y expansión de las empresas militares y de seguridad privada. Estados Unidos las utilizó por vez primera en la guerra de Irak, pero ahora es Rusia la que ha incrementado más su presencia en el ámbito del combate militar, aunque Estados Unidos, Reino Unido, China y Sudáfrica mantienen el 70% de un sector de muy difícil regulación en el ámbito del derecho internacional. Su existencia rompe el concepto clásico del monopolio legítimo de la violencia que se adjudicaba al estado-nación. Estas empresas proporcionan servicios que los estados o no poseen o consideran que deben delegar, por lo que asumen funciones estatales y de seguridad críticas que, en algunos casos, escapan a los controles democráticos y a las sanciones de Naciones Unidas previstas para los estados. De entre ellas, el grupo Wagner, ahora «desmovilizado» en Ucrania, copa, sin embargo, las operaciones militares sustituyendo a las antiguas potencias coloniales europeas en el África subsahariana.
Definitivamente, la guerra es un buen negocio, como siempre lo ha sido. Hay datos que no dejan de ser curiosos. El gasto militar destinado a Oriente Medio antes del estallido en octubre de la guerra en Gaza se incrementó en un 3,2%, pero lo más significativo fue que mientras se desarrollaban las negociaciones para el restablecimiento de relaciones entre Irán y Arabia Saudí, este país incrementó su gasto militar en el 16%. El precio de las acciones de las empresas armamentísticas se incrementó en octubre del año que ahora termina en más de un 10%, con anterioridad algunos inversores a principios de este año se habían posicionado con fuerza en el mercado de la industria militar, todo ello en un contexto de inseguridad mundial creciente.
Dejo para otra ocasión la situación del arsenal nuclear, pero mientras no me resisto a reproducir las palabras que el Papa Francisco pronunció en su último mensaje de Navidad, por si acaso esto todavía puede remover conciencias. Afirmó, con contundencia, el desalmado incremento del gasto militar, señalando que la gente lo ignora y «sin embargo, deberían saberlo». No me canso de leer esta otra sentencia de su discurso: «Para decir ‘no’ a la guerra es necesario decir ‘no’ a las armas. Porque si el hombre, cuyo corazón es inestable y está herido, encuentra instrumentos de muerte entre sus manos, antes o después los usará. ¿Y cómo se puede hablar de paz si la producción, la venta y el comercio de armas aumentan?».
Dicho queda por un hombre de paz. Todo el ensordecedor silencio que retruena tras esas palabras nos llena de contradicciones. Yo mismo estoy lleno de ellas. No haber sido capaces de construir otro tipo de industria y fiar nuestro desarrollo a la militar se clava en mi conciencia. Ahora que acaba el año, mi deseo sería que lo que genere ese negocio algún día sirva para construir otras industrias que contribuyan a mejorar la salud de las personas, su alimentación, su educación, su cultura y, en definitiva, a rehabilitar a la Humanidad de esa condena que es la guerra. Se hace muy difícil brindar por el nuevo año con deseos de paz mientras «si vis pacem, para belum». Nunca fue verdad el aserto latino, ahora menos que nunca. Mejor si quieres paz, hazla.
* Catedrático de la Universidad de Córdoba.
Suscríbete para seguir leyendo
- De Grazalema a la Subbética: una esponja de roca que absorbe y libera el agua en las montañas del sur de Córdoba
- Árboles caídos sobre edificios, coches aplastados, palmeras volcadas y placas solares arrancadas: más de 200 incidencias en Córdoba por el fuerte viento
- Cascadas llenas y senderos casi vacíos, los Baños de Popea y el Cinturón Verde vuelven a brillar
- Renfe suprime los trenes Avant en Córdoba y en toda Andalucía este fin de semana del 14 y 15 de febrero al completo
- Reparan de urgencia una tubería rota que transporta agua de Iznájar al bajo Guadalquivir
- Proyectan un edificio con 40 apartamentos turísticos en el Campo de la Verdad en Córdoba
- Igor Oca, entrenador del Leganés: “El Córdoba CF es un equipo terriblemente complejo”
- Aviso amarillo de la Aemet en la Campiña de Córdoba y en Sierra-Pedroches por vientos de hasta 70 km/h
