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Opinión | EL TRIÁNGULO

De todo y de nada

Granada despide a los líderes europeos en una cumbre histórica para España como país anfitrión. Hasta el omnipresente y afamado presidente de Ucrania ha viajado hasta tierras andaluzas para conversar con Pedro Sánchez y el Rey y advertir una vez más de la amenaza que supone Rusia para el viejo continente. Se supone que han reflexionado sobre asuntos trascendentes, pero resulta más entretenido fijarse en las anécdotas que nos deja esta cita internacional: desde la mujer del primer ministro de Albania tocando concienzudamente los setos de la Alhambra hasta el propio Sánchez haciendo una fotografía al primer ministro finlandés y su esposa.

Tampoco han faltado los detalles del menú que comieron los ilustres políticos. Me los imagino cenando y hablando sobre un clásico en cualquier evento en el que se desea esquivar cualquier tema espinoso. Pienso que alguien saca el fútbol como algo liviano y comienzan a discutir sobre dónde se celebrará la final del Mundial de fútbol 2030, si en Madrid o en Casablanca. Ya sabrán que, a pesar de organizarlo conjuntamente España, Portugal y Marruecos, han saltado las primeras chispas por quién acoge qué, como si las relaciones hispanomarroquíes pasaran por su mejor momento y pudieran permitirse el lujo de tropezar con un balón.

Y mientras alguno se percata de que es necesario cambiar el rumbo de la conversación, otro piensa que sería bueno hablar del tiempo. Y entonces comentan el calor que hace en esta época del año, que no es normal, y una voz a lo lejos recuerda que es culpa del cambio climático. Los primeros ministros de extrema derecha se miran de reojo y alguien ve que tampoco ese es un asunto baladí en esta ocasión. Así que todos deciden alabar las cualidades del menú pensado por un gran chef, que la gastronomía es más complicada de rebatir. Esa estrategia sí acaba saliendo bien.

Y, por supuesto, cuando hablamos de España, tenemos que hablar de los palitos en la rueda que nos gusta poner a nosotros mismos. En este caso ha sido el Gobierno andaluz quien se ha quejado de la falta de invitación, a pesar de que le han explicado que a este tipo de cumbres solo acuden representantes de gobiernos nacionales. Yo entiendo la indignación del ejecutivo autonómico. Nadie quiere perderse un foro en el que pasan estas cosas para seguir cotilleando meses después.

Quien seguro hubiera preferido ausentarse es el responsable de protocolo al que la reina Letizia miró inquisitorialmente cuando en el momento del brindis nadie le proporcionó una copa. Tuvo que acabar haciendo el gesto con la copa prestada del rey Felipe, algo que, a juzgar por su cara, no le hizo ninguna gracia.

*Periodista

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