Diario Córdoba

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Marisol Salcedo

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Marisol Salcedo

Prudencia y discreción

Llevamos dos días metidos en el otoño, que, por una vez, parece otoño de verdad, con su correspondiente inestabilidad atmosférica y sus hojas barridas por el viento. La DANA ha dejado a buena parte de España ciertamente desarbolada. Miro con curiosidad el calendario y veo que hoy se celebra el Día Mundial del Farmacéutico, que este año tiene como lema ‘Fortaleciendo los sistemas sanitarios con los farmacéuticos’. ¡Por fin un día mundial razonable! Ahí van mis felicitaciones. Acostumbrados como estamos a que muchos de los días mundiales e internacionales -oficiales, no oficiales o populares- estén dedicados a cosas poco serias -no quiero poner ejemplos, porque seguro que molesto a alguien, pero vamos, que dedicar un día del año a la tarta de queso me parece raro, aunque no tengo nada en contra de la tarta de queso- nos congratulamos de que el 25 de septiembre ponga el foco en tan digna profesión.

Busco también en el calendario algunas efemérides que tengan que ver con las buenas relaciones entre las personas y no encuentro nada que se refiera a la prudencia y la discreción. La prudencia implica cautela, moderación, sensatez y buen juicio, hasta el punto de que el cristianismo la considera una virtud cardinal -prudencia, justicia, fortaleza y templanza-; es una forma de ser y de vivir que nos inclina hacia el bien obrar para con nosotros y para con los demás. La discreción tiene un significado muy parecido, matizándola ligeramente en cuanto a la sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar.

La prudencia y la discreción tienen mucho que ver con la educación. La sociedad actual es cada vez más imprudente e indiscreta. Y no hace falta que, para ejemplificar, acudamos a situaciones trascendentes. Bástenos cualquier circunstancia de la vida cotidiana: la mirada indiscreta -¿ven?- en la caja del supermercado hacia la compra o, lo que es peor, al monedero o la cartera de la persona que va delante; o al descarado curioseo de las fotocopias ajenas en la tienda de reprografía; o el escrutinio del tendedero del vecino e incluso de su basura; y no digamos ya el comentario acerado sobre un asunto del que no se tiene la más mínima idea. La prudencia y la discreción están representadas en la mitología griega por Metis y Sofrosine. Siempre han sido cualidades importantes y deseables. A ver si las incluimos en el calendario y las ponemos en práctica.

* Escritora. Académica

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