Diario Córdoba

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Juan Niza.

entre líneas

Juan M. Niza *

Dieta informativa de verano

Como muchas otras cuestiones de la vida, esta ‘sequía informativa’ de agosto es buena y mala

Durante décadas ha sido un tópico el que agosto sufra ‘sequía informativa’. ¿Se han fijado que ya en este mes un país al borde del precipicio y en preestado de guerra, decían, ha pasado agosto tan ricamente en traje de baño? La sequía real (la del campo, los embalses y los cortes de agua), el cambio climático, la guerra de Ucrania, el ansia independentista, las cifras del paro, la tierra, el cielo, el mundo y las declaraciones del sursuncorda no han creado las marejadas de reacciones y contrarreacciones en las páginas de periódicos y en los interminables debates en los programas matutinos de televisión. La explicación es fácil: políticos de vacaciones (y más este año agotados, es un decir, por dos sucesivas elecciones), periodistas malpagados cogiendo los días que pueden, gabinetes de prensa aletargados... Y sobre todo, audiencias y lectores con ganas de saber otras cosas que no les amarguen las vacaciones, al menos de la misma forma que les agrian el resto del año.

Como muchas otras cuestiones de la vida, esta ‘sequía informativa’ de agosto es buena y mala. En lo negativo puede encontrarse el fenómeno de las serpientes de verano, como se dice en el argot periodístico. Son esos temas que se magnifican más allá de la relevancia que tienen. Que ya lo decía un profesor de periodismo en la Complutense: «Una cosa es lo importante y otra cosa es lo que importa», que no es lo mismo. Ni mucho menos. Y eso en agosto se nota más.

Por el lado positivo, el lector, el consumidor de información en general, quizá puede aprovechar para prestar menos noticias ‘de consumo’, de esas que indignan muchísimo y se olvidan a la media hora, y centrar la atención en una actualidad más reposada, de temas distintos y con una profundidad que en realidad le gusta más pero ala que quizá no es posible prestarle atención en la vorágine cotidiana. Puede incluso que con un mayor tiempo libre en lugar de dedicarle más horas a las ‘app’, plataformas y redes sociales, haya pasado veladas en las que se haya olvidado del móvil totalmente y redescubierto que la vida es posible sin estar obligado a revisar todo pego que nos llega.

Incluso hay que felicitarse por esa campaña conjunta este verano de la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (Uteca), la Asociación Española de Radio Comercial (AERC) y la Asociación de Medios de Información (AMI) para reivindicar el papel clave del periodismo frente a los bulos y falsedades que se extienden masivamente, especialmente por redes sociales, plataformas de intercambio de vídeo y servicios de mensajería instantánea. Tras décadas de desprestigio, mucho ha tardado la prensa en reivindicarse con algo tan obvio.

En todo caso, si las vacaciones les han servido a ustedes para introducir pequeñas mejorías, por ejemplo en su dieta alimentaria para que le ayude en su bienestar físico, o en su dieta informativa, que es algo imprescindible también para una buena salud mental... pues aprovechen y sigan en lo posible con ello durante todo el tiempo que puedan a lo largo del curso que comienza. Y si no ha cambiado de hábitos para el cuerpo y para el alma este verano, solo queda confiar en que al menos se haya divertido mucho. Que tampoco es ningún pecado.

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