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Ana Castro

el cuerpo en guerra

Ana Castro

Poesía ¿para qué?

Cabría pensar, en un contexto donde la subida del precio de los alimentos ronda el 18% en Andalucía y la Sanidad pública se ve cada vez más degradada, y con la guerra de Ucrania aún en activo, ¿a qué la poesía? ¿Para qué el Día Mundial de la Poesía el próximo martes si cuesta tanto sobrevivir? Mi respuesta rápida sería: para respirar, para comprender.

Al fin y al cabo, «¿Has intentado alguna vez detener un tren de alta velocidad / colocando un céntimo en las vías? / ¿Le has dicho al sol alguna vez, espera, no te muevas / que tengo muchas cosas que hacer hoy? / ¿Has rogado alguna vez a una mujer de parto: / Estamos atrapados por la nieve, la comadrona no va a llegar. / Aguantas otros tres días? / El niño ha de nacer / El tren ha de alcanzar su destino / El sol ha de seguir moviéndose como un neumático en llamas», escribe el poeta ucraniano Borys Humeniuk. Esto es, hemos de continuar siempre, sean cuales sean las circunstancias y la poesía es aliento, impulso vital, exhalación.

Puede ayudarnos a entender realidades cuyas reverberaciones apenas llegan («La guerra, dice él, implica muchos números, veamos: / dos familiares equivalen a un saco de huesos, / mil trescientos noventa y cinco días de asedio, / tres paquetes de ayuda humanitaria: mantequilla, alimentos enlatados, / leche en polvo, tres pastillas de jabón. / Cuatro hombres armados vienen a buscarte, / te muestran sus órdenes y luego te escoltan hacia la noche. / Durante el paseo por la ciudad / oyes misiles que vuelan sobre tu cabeza, dos veces. / ...Cinco veces te sacan de los barracones / hasta una fosa donde cuarenta y tres yacen pudriéndose / y siempre piensas: esta vez voy a morir / y le diré a Dios que era un mal chiste. (...)», leemos a Kateryna Katlytko, también ucraniana) o acaso simplemente a luchar contra ese sentimiento que nos asalta y que plasma el poeta Yury Zavadsky --sí, ucraniano--: «El día ya está perdido y no hay píldora que lo traiga de vuelta. / Sólo queda un desagradable cansancio al final del día. / La noche y el sueño perturbador imposible de recordar. / Creo que soy feliz / al sentir tu tibia proximidad / y tus dedos tan cerca».

Hay veces que encontrar un poema da sentido al día; digo: «Hoy he vivido para llegar hasta él». Otras, simplemente es una manera de desgranarme mi propia verdad, digerirla y seguir adelante. Hagamos todos estos sentimientos más accesibles a los demás, demostremos que la poesía siempre será futuro.

*Escritora

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