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Marisol Salcedo

ESCENARIO

Marisol Salcedo

Televisión

Hoy, 21 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Televisión. En el año 1996 la ONU señaló este día, no precisamente para dar a la televisión más visibilidad --jugosa expresión-- de la que ya tiene, sino para que nos detengamos a reflexionar sobre cómo usarla más responsablemente, siendo como es uno de los más importantes medios de información y comunicación públicas. No pensemos, pues, que el mejor modo de celebrar este día es sentarnos delante del televisor y darnos un atracón maratoniano; más bien tendría que ser lo contrario: abstenernos a modo de desintoxicación. Las estadísticas asustan. Pasamos una media de cuatro horas diarias viendo la tele; y los escolares tienen más horas anuales de tele que de colegio.

En España, la televisión inició su actividad regular --naturalmente en otros países había empezado antes-- el 28 de octubre de 1956, y a partir de entonces, con gran rapidez, comenzó a popularizarse, a pesar de que los televisores no eran precisamente baratos. Recordemos ‘La gran familia’, película producida en 1962 por Pedro Masó, dirigida por Fernando Palacios y protagonizada por Alberto Closas y Amparo Soler Leal. Una de las escenas más significativas es la familia entera --quince hijos-- sentada ante una ventana abierta de par en par para poder ver el televisor de los vecinos de enfrente, que no se lo toman bien. Y también recordamos una --bastante premonitoria-- ‘Historia para no dormir’, llamada ‘El televisor’, en la que el protagonista, Narciso Ibáñez Menta, compra un televisor y se convierte en un adicto de tal calibre que pierde la razón. Les ahorro el trágico final por no hacerles ‘spoiler’ si deciden verla.

Lejos quedan aquellos tiempos en que hasta la carta de ajuste nos parecía un espectáculo y las programaciones de la rudimentaria televisión estaban totalmente inspiradas en la radio: concursos, telediarios, musicales, obras teatrales filmadas... Un solo canal con tardes dedicadas a las corridas de toros en las que la gente se apiñaba frente a la pantalla en blanco y negro para volverse loca ante los triunfos del ciclón Cordobés. O para maravillarse con un Santana que se convirtió en hilo conductor para hacer explotar la afición por un deporte hasta entonces minoritario... Ya sabemos cómo ha evolucionado todo y hemos asistido al nacimiento de la repulsiva telebasura y a su fenomenal éxito, avalado por las enormes audiencias. En fin, nosotros veremos.

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