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Diario Córdoba

Juan M. Niza

ENTRE LÍNEAS

Juan M. Niza

Responsables de la Historia

Me parece confuso que el Gobierno deba pedir perdón por hechos de una sociedad de hace siglos

Desde Platón, ¿hay algo más objetivo, inmutable y científico que las propias matemáticas? Pues no. Resulta que llega la política y las mismas cifras del paro, del CIS y hasta de la Lotería de Navidad, si me apuran, son una cosa u otra según se interpreten desde un partido o el contrario. Y si eso pasa con los fríos números... ¡Qué les voy a contar del Derecho, de la Sociología o de la Historia!

Digo todo esto por las polémicas creadas de manos de un se crean mitos y contramitos al menos tan ‘peligrosos’ como otros muchos ya existentes. ¡La que se lió hace unas semanas con la espada de Bolívar, de la que yo no sabía su carácter sacrosanto a manera de Excalibur, La Tizona y la Lanza de Longinos, todo junto! Me sorprende tanto como cuando oigo sistemáticamente en cualquier documental del Canal Historia, al hablarse del papel de la colonización americana, el topicazo de que «lo españoles estaban ávidos de oro». No como los altruistas franceses, ingleses, holandeses o belgas, cuyas colonias parece que fueron un remanso de paz, quizá gracias a genocidios notablemente más eficientes.

Igual de confuso me parece que la Administración y el Gobierno que me ha tocado en suerte (algo de lo que no soy responsable por nacer en estos lares, como no lo soy de los pecados de mi padre, de mi tatarabuelo o de lo que hacían los neardenthales que caminaban por estas tierras) deba pedir perdón por hechos de una sociedad de hace siglos que se parece a la actual como un huevo a una castaña. ¿Tiene que hacerlo? Pues lo mismo. Ya puestos a perder el tiempo en gilipolleces que no arreglan nada y sirven para debates absurdos y para entretener las redes sociales... quizá.

Pero no veo claro, por ejemplo, por qué de todo el Imperio de Felipe II sea el actual Estado Español, constituido formalmente mucho tiempo después, en tiempos de Felipe V, el que pida perdón por, es un caso, la conquista de México, aunque más bien solo se encabezó una rebelión de otros pueblos esclavizados por los aztecas. Sin embargo, al parecer en este ‘pecado’ nada tiene que ver Portugal a pesar de que para bien y para mal por entonces compartíamos los mismos señores, como la mitad de Italia, buena parte de la actual Alemania y algo de la actual Francia, además de los Países Bajos y Bélgica (a donde iba a para todo el oro) o incluso los piratas ingleses, que se llevaban los tesoros y que tampoco hacían de Robin Hood devolviendo la plata a los americanos. En la ópera de Viena, entre los escudos de las ‘provincias’ de los Augsburgo se encuentran los del reino de Castilla y Aragón, que para ellos estas tierras (y no les falta cierta razón) era parte de ‘su’ imperio. ¿Por qué no pedirle cuentas a Austria?

No sé, quizá los que tienen que pedir perdón por la conquista de México son los descendientes de los conquitadores: la actual élite social, finaciera y política de México, los que precisamente, y es otro ejemplo, no impidieron que EEUU les arrebatara la mitad de su territorio. Mis antepasados de aquella época (judíos conversos perseguidos, cristianos pobres y moriscos acojonados por la Inquisición) se quedaron aquí. Y segurísimo que su vida fue tan dura y miserable como la de todo hijo de vecino de hace siglos, e incluso en nuestros tiempos, en cualquier parte del mundo.

Y bastantes problemas tengo en el presente, política propia incluida, para que me coman la cabeza desde fuera o desde dentro y que asuma como deuda personal una Historia reinterpretada por otros nuevos señores poderosos.

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