Kiosco

Diario Córdoba

Marisol Salcedo

ESCENARIO

Marisol Salcedo

El regreso

Aparte de la falta de tacto, me parece asombroso lo de que el turismo septembrino es el que deja dinero de verdad

Así, al pronto, esto del regreso suena a cine romántico, a vuelta a los orígenes o a tango de Gardel, pero no. Hablamos del fin de las vacaciones y los veraneos, de los viajes, de despertar de esta especie de sueño veraniego hecho de fines de semana, puentes, quincenas o meses destinados al descanso o, como mínimo, a cambiar el decorado que acompaña habitualmente la rutina de nuestra vida. Hace ya varios días que empezó la diáspora inversa, es decir, la desbandada que dejará vacías o casi, las playas, en primer lugar, seguidas por el Camino de Santiago, las localidades norteñas -no he visto nunca más masificación que en Santillana del Mar a mediados de agosto, ni colas más extensas que las formadas para adquirir las entradas de la visita a la Cueva de Altamira- y los senderos que hasta ahora han estado tan poblados como la Plaza de Las Tendillas o la calle Cruz Conde en hora punta.

Aquí se nota, sobre todo, en el Paseo Marítimo. Se puede comprobar que día a día va disminuyendo el número de paseantes y corredores, que hasta ahora lo han inundado en las primeras horas de la mañana y al caer la tarde. También se nota en los aparcamientos, en los que de vez en cuando se ve algún hueco, en la menor saturación de los supermercados y en las reservas de los restaurantes. Podríamos pensar que en un lugar tan turístico, que ha crecido tan exponencialmente en todos los sentidos, especialmente en el económico, los comerciantes lamentan la marcha de los veraneantes; sin embargo, en más de una ocasión he oído el comentario de que es ahora, en septiembre, cuando viene el turismo de calidad, el que deja dinero de verdad. Y me lo dicen a mí, que pertenezco al grupo de los que se van.

Aparte de la falta de tacto, me parece asombroso lo de que el turismo septembrino es el que deja dinero de verdad. ¿Es que el dinero de las pagas extraordinarias y de los ahorros de todo el año que han gastado aquí los que se van es de mentira? ¿Es que no han pagado los dieciocho euros que piden en los chiringuitos por un plato de coquinas? ¿Es que no han comprado sombreros, flotadores, cubitos, rastrillos, palas, polos, refrescos y helados para los niños que dan vida a la playa con sus griteríos y ya mismo estarán en el colegio? Nada que ver con los que vienen en septiembre que son turistas tranquilos: adultos sin hijos, adultos con hijos mayores o independizados y extranjeros. En fin, ellos sabrán.

Compartir el artículo

stats