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Diario Córdoba

Manuel Piedrahíta

La obesidad infantil es una enfermedad

«¿Quién puede poner puertas al campo, a la industria alimentaria dirigida a los niños con alimentos y bebidas ‘tan buenos?’»

Al leer que el hospital «Reina Sofía combate la obesidad infantil», me viene a la memoria mi obsesión por ese fenómeno. Fue en Inglaterra donde descubrí un libro sobre las calorías. Lo pedí en una biblioteca pública y a partir de entonces supe -tenía veintitantos años- lo insano de comer alimentos con excesivas calorías. Me viene también a la memoria aquello que dijo el escritor catalán Josep Pla: «Comer es un mal necesario». Y añadió: «Creo que dormir es más importante que comer». Yo diría que comer mal. Por ejemplo, habituarse en verano a comidas de invierno. La barbacoa tan de moda en una noche tórrida, a base de filetones y un buen vino, puede parecer un placer y es lo contrario. Siempre se dice de cualquier alimento, «está muy bueno». Pero como decía un médico amigo mío: «Bueno para el paladar, pero si otros órganos del cuerpo pudiesen hablar dirían lo contrario». Es evidente que la mala educación alimentaria desde niño es causa de la obesidad. Por eso a mí me parece muy bien el programa ‘Pimpo’ del Reina Sofía. Pero ¿quien puede poner puertas al campo, a la industria alimentaria dirigida a los niños con alimentos y bebidas «tan buenos?. Consolemosnos mirando hacia Estados Unidos. La obesidad es una plaga. Fue en Inglaterra allá por los años sesenta en un bosque cercano a Wimbledon, en los arrabales de Londres, cuando vi por vez primera a gente que corría. Yo opté por caminar. Ha pasado el tiempo y he mantenido aquel hábito inicial sin olvidar que la obesidad puede convertirse en una grave enfermedad. Es un bálsamo caminar entre olivos y una manera de entrenar el cerebro.

*Periodista

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