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Miguel Aguilar

la vida por escritor

Miguel Aguilar

El mundo de la ciencia

El mundo es eso que hay ahí y de lo que tenemos noticia a través de los sentidos

La ciencia es una forma de conocer el mundo. Pero ¿qué es conocer y qué es el mundo? En realidad, conocer el mundo es muy diferente de lo que suponemos. Se podría decir que el mundo es eso que hay ahí y de lo que tenemos noticia a través de los sentidos. Y conocer no es ni más ni menos que disponer de una representación del mundo. O sea que conocer es representar. Y representar una realidad es construir una imagen, un símbolo, y establecer una correspondencia entre símbolo y realidad. La correspondencia entre el símbolo y la realidad a la que representa es una definición y, en el fondo, un acto de fe. Conocer, por lo tanto, siempre implica creer. Creemos en que las representaciones que construimos sobre el mundo son la verdad del mundo.

¿De dónde surge esa tendencia a representar el mundo y por qué lo hacemos? Se piensa que la capacidad de representar es una cualidad superior de la mente humana, que requiere disponer de un lenguaje, y también se supone a menudo que eso que entendemos como lenguaje es una cualidad esencialmente humana o, en todo caso, de especies animales muy próximas a la nuestra, como el chimpancé o el bonobo, o más lejanas pero muy evolucionadas como el delfín. Sin embargo, el lenguaje es básicamente la capacidad de construir una representación simbólica del mundo haciendo uso de una lengua. Y una lengua es un conjunto de símbolos empleados según un sistema de reglas gramaticales.

Pero con esa definición de lenguaje y lengua se puede ver con facilidad que el lenguaje es algo mucho más común de lo que tendemos a creer. El lenguaje, esa capaci-dad de representar el mundo, es algo tan esencial y primitivo como la vida. Podríamos considerar al genoma, el ADN que contiene la información codificada de un organismo, como la manifestación más primitiva del lenguaje. La lengua de los genes está constituida por un conjunto de símbolos (A, G, C, T) y las reglas gramaticales con las que se construyen mensajes simbólicos significativos, el código genético. Con ese lenguaje genético, el organismo vivo construye una representación simbólica de sí mismo, pero también del mundo que lo rodea. Leyendo el genoma de un organismo se puede saber cómo es él y cómo es su mundo.

Dada la enorme diversidad y complejidad de la vida, se puede comprender con facilidad que existen incontables formas de representar el mundo, multitud de lenguas en todos los niveles de organización. Si nos centramos en la especie humana, podemos comprender la dimensión de la complejidad de las formas de representación y a la vez la sencillez de su fundamento. Como una manifestación superior del lenguaje encontramos las lenguas verbales, con su propia complejidad y diversidad. Pero hay multitud de lenguas no verbales que son manifestación de ese lenguaje fundamental. Todas las formas de representación artísticas (poesía, teatro, pintura, escultura, fotografía, cine...) comparten la misma esencia del lenguaje con las lenguas verbales superiores y con el resto de las lenguas, hasta el nivel de la lengua del genoma. Todas ellas son formas de representar el mundo; por lo tanto, cada una de ellas es una forma particular de conocer el mundo.

Pero entonces, ¿en qué se diferencia la ciencia de las demás formas de conocer el mundo? La lengua de la ciencia tiene una base lógica y matemática que permite construir modelos precisos y coherentes del mundo. Y el método científico implica hacer una pregunta sobre el mundo observable, ofrecer una posible respuesta (hipótesis) y estimar si la hipótesis representa bien ese mundo observable y es capaz de predecirlo. Si la hipótesis es buena, se acepta; si no, se rechaza y se busca otra mejor. Esta capacidad de mejora es posible porque la ciencia carece de dogmas, al contrario que las religiones.

El progreso de la ciencia como forma de conocimiento debe entenderse solo en tanto suponga una mejora en su poder predictivo de la realidad. La ciencia es solo la forma de representar el mundo que mejor nos permite reproducirlo y predecirlo.

* Profesor de la UCO

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