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Diario Córdoba

Melania Salazar

economía con toque

Melania Salazar Ordóñez

¿Viene la estanflación?

El indicador adelantado de junio nos dice que vamos ya por un 10% de variación anual de inflación

Desde la crisis del 2008, se está avisando de que España no ha llevado a cabo las reformas estructurales necesarias para no caer en crisis tan profundas ante situaciones económicas adversas internacionalmente. Ni que recordar que en este periodo fuimos de los países de la UE que más crecimiento económico nos dejamos por el camino y que se alcanzó una tasa de desempleo del 25%. Ahora, desde hace meses, muchos economistas están avisando del grave peligro que corre la economía española, incluso peor que con la crisis mencionada y no se hace caso a nada. De hecho, escuchas a gente diciendo que no hay nada de grave en lo que está pasando, y yo siempre me pregunto ¿mienten a sabiendas o su ceguera ideológica les impide ver una realidad bastante nítida?

El INE (Instituto Nacional de Estadística) ha sacado el indicador adelantado de junio, que nos dice que andamos ya por un 10% de variación anual de inflación. Desde el Gobierno, primero dijeron que la inflación es buena, luego que es culpa de Putin y ahora han echado al director del INE. Todas ellas soluciones efectivísimas donde las haya. Pues bien, que la inflación esté en el 10% no significa que todo haya subido un 10%, ya que está indica una tendencia como si fuera una especie de media. El Índice de Precios al Consumo (IPC) está formado por una cesta de bienes ponderados por su importancia, así, se observa como lo que más ha subido es la electricidad, gas y otros combustibles, el transporte y la alimentación, que de hecho el mes pasado aumentaron un 17,5%, 14% y 11% respectivamente. Esto hace que la inflación actual afecte mucho a todos los ciudadanos, ya que los precios han subido para unos bienes que todos consumimos y en bastante cantidad. También se debe considerar que esto afecta más a las rentas bajas, ya que si bien a todos nos suben los precios en la misma medida, una renta más baja gasta un mayor porcentaje en estos bienes (y ahorra menos, simplemente por imposibilidad) y, además, puede que con su renta no le llegue para hacer frente a esta subida de precios, pudiéndose permitir menos consumo. Los ahorros, pues tres cuartas de lo mismo. Por eso, el periódico Cinco Días decía que la inflación se había comido unos 110.000 millones de euros en salarios y ahorro en los últimos 12 meses; no porque ese dinero ya no esté, sino porque se pueden comprar 110.000 millones menos en bienes y servicios. Mientras que la inflación en lo que va de año (a fecha de mayo) es del 4,1%.

Hasta aquí todo son malas noticias, pero se puede pensar que esto es debido a factores externos como la guerra de Ucrania y que nosotros no tenemos nada que ver. Entonces tendríamos que preguntarnos por qué teníamos ya una escalada inflacionista antes de comenzar la guerra de Ucrania y por qué dentro de la UE-16 Alemania tuvo en junio un 8,2%, Francia 6,5%, Italia 8,5%, Portugal 9%... Obviamente, no son buenas cifras, pero sí algo menores que la nuestra; de modo que, ya estamos en lo de siempre a nosotros las malas noticias económicas nos afectan más. Esta inflación no se mide exactamente igual que la previa, sino que se calcula a través del IPC armonizado, modificando algunos elementos de esa cesta de la compra y su importancia, lo que significa que, aunque cambien al director del INE, han de seguir estimando el IPC armonizado tal y como indica la UE, y podremos ir a consultarlo a Eurostat.

Pero además de esto, ahora se ha unido una segunda cuestión que es el estancamiento del crecimiento económico y que ya está dando lugar a lo que se denomina estanflación. Normalmente, cuando hay inflación es porque hay consumo, y si hay consumo es porque hay renta, de lo que se deduce la existencia de tasas de desempleo reducidas. Sin embargo, puede ocurrir que no haya crecimiento económico y sí elevadas tasas de inflación, algo que se considera uno de los peores escenarios en la economía y de difícil corrección. El PIB español registró una variación del 0,2% en el primer trimestre de 2022, respecto al trimestre anterior en términos de volumen, y el Banco de España estima para el segundo trimestre un 0,4% de crecimiento. Por tanto, no crecemos desde el punto de vista económico, pero sí aumentan, y mucho, nuestros precios.

El escenario no es precisamente esperanzador, y sigo pensando en la oportunidad perdida para mejorar nuestra economía y en la incapacidad de manejar esta situación por parte del Gobierno.

* Profesora de Economía Financiera. Universidad de Córdoba

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