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Diario Córdoba

Rosa Luque

ENTRE VISILLOS

Rosa Luque

Vázquez Ocaña a la luz de sus escritos

Francisco Expósito salva del olvido en dos libros al articulista y político republicano

El periodismo es una profesión absorbente, de prisas constantes y horarios tan endiablados que apenas conceden a quienes los sufren tiempo para hacer otra cosa que no sea apechugar con el día a día, reduciendo la vida privada a lo mínimo. Por eso resulta sorprendente, y muy loable, encontrar a un periodista que logra el milagro de estirar las horas tras su jornada laboral en una especie de gimnasia mental y física cuyo resultado son libros extraordinariamente musculados. Hablo de Francisco Expósito Extremera, jefe de la sección de Economía de este periódico, donde también coordina el suplemento cultural Cuadernos del Sur y todos los extras que le echen. Además de periodista riguroso y muy serio -imposible imaginarlo haciendo crónica de sociedad, o ni tan siquiera jugueteando con los adjetivos-, Paco Expósito es un estudioso vocacional. Un ratón de biblioteca, en las antípodas del reportero bohemio, que disfruta entre el polvo de legajos y documentos antiguos tanto como informando del último balance de las exportaciones o la cotización del aceite de oliva. Porque el oro líquido es otra gran pasión de este baenense, cosecha de 1971; pero sobre todo lo son su mujer y compañera en la redacción, María José Raya, y su hijo. Su tesis doctoral, codirigida en Sevilla por Antonio Ramos, exdirector de Diario CÓRDOBA, versó sobre ‘El artículo político de Fernando Vázquez Ocaña durante su etapa en Córdoba (1930-1934)’. En ella está el germen de dos libros, dos, editados por la Diputación, que presentó la semana pasada en el Palacio de la Merced ante un numeroso público entre el que se hallaban familiares de su ilustre paisano, víctima olvidada del exilio tras la Guerra Civil.

Rescatar la memoria del periodista y político republicano -fue diputado por Córdoba en las listas del Partido Socialista- y con ella la de cuantos tuvieron que emprender el camino del desarraigo tras perder la guerra, es la intención que subyace tras estos tomos presentados en pareja, como complementarios que son, aunque salidos de imprenta con dos años de diferencia: ‘Vázquez Ocaña. Artículos cordobeses’ en 2020, y ahora ‘Vázquez Ocaña. Artículos de la guerra y el exilio’; el primero prologado por Antonio Barragán y el segundo por José Luis Casas. Ambos historiadores ven en estos volúmenes -con exhaustivos trabajos introductorios de Expósito- mucho más que la reconstrucción de la vida azarosa del director de los periódicos ‘El Sur’ y, ya en Barcelona, ‘La Vanguardia’, luego fundador de otras publicaciones como ‘El Socialista’ o ‘República Española’ en México, donde al final encontró junto a su numerosa familia un refugio plagado de penalidades económicas. Y es que la recopilación de estos textos publicados en prensa, más algunos inéditos que hoy son pura curiosidad histórica, traza con fidelidad y excelente pluma el pulso de la España de los años veinte y treinta del pasado siglo. Y contribuye a esclarecer un periodo, el del republicanismo, como una parte importante de nuestra democracia. Una época convulsa, con bandos internos irreconciliables entre el socialismo de Indalecio Prieto y el de Negrín, por el que apostó Vázquez Ocaña ganándose un doble ostracismo; un tiempo de silencio (’El gran silencio’ tituló una de sus columnas más demoledoras) durante el largo franquismo sobre el que queda mucho por decir.

Paco Expósito ha puesto su parte con creces, rastreando en hemerotecas y acudiendo a las fuentes originales. Entrevistó en Ciudad de México a los descendientes de su biografiado, y una de sus hijas y una nieta le acompañaron a visitar su tumba en el Panteón Español. Allí yacen las ilusiones perdidas de quien arrastró hasta el final la añoranza de su tierra, a la que vuelve a través de sus escritos en un acto de justicia histórica.

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