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Diario Córdoba

José Javier Rodríguez Alcaide

El político debe ser un servidor servicial

Escribí durante el periodo preelectoral que Juan Manuel Moreno Bonilla había regido desde la Junta de Andalucía sin crear un ambiente de enfrentamiento ni de guerra entre políticos. Supo reconocer que los votantes no deseaban exabruptos ni conminaciones sino dos semanas tranquilas en las que escuchar la propuestas de los candidatos.

Moreno Bonilla dijo claramente al electorado que deseaba poder gobernar sin necesidad de apoyos que podían ser muy costosos a la propia sociedad. Y lo ha logrado; más allá de lo que el mismo candidato esperaba.

La sociedad andaluza está cansada de enfrentamientos entre identidades, que se forjan denigrando al adversario y a la otredad. Rechaza aquellos pactos que no benefician a la sociedad sino a quienes están en el poder y que dicen fundamentarse en una moralidad, que se construye contra usos y costumbres, arraigados en un determinado y permanente código de valores.

Algunos partidos políticos olvidaron o soslayaron en sus propuestas el sentimiento español de la mayoría de los andaluces que no reclaman soberanía política como hacen catalanes y vascos.

Los andaluces son gentes viejas que consideran una provocación reforzar con prebendas a otras comunidades, que se aprovechan de la debilidad del partido gobernante desde 1996.

Son veinticinco años oyendo y viendo cómo los gobiernos tienen que ceder a estas pretensiones privilegiadas.

Tampoco quieren que familiares de los políticos vivan del presupuesto, de canonjías ni de prevaricar.

Los votantes se han movilizado hacia quien, junto al equipo de Ciudadanos, había hecho una buena gestión.

Ha sido transparente y ha escuchado desde ese sillón regional las demandas, además de valorar las necesidades de territorios y comunidades sociales.

Los votantes han ido a las urnas y han votado, a veces contra su inclinación y costumbre.

Ha logrado, Moreno Bonilla, dar un viraje hacia un nuevo modo de gobernar en el que el político debe ser un servicial servidor de la comunidad.

La autoridad de la que se ha investido el señor Moreno Bonilla no ha nacido del lugar que ocupó en la cúspide del gobierno de la región sino de su modo de ejercer el control de la cosa pública y de su moderación a la hora de administrar. Su autoridad nace de la confianza que ha logrado en la sociedad. A la crispación provocada ha respondido con respuestas prudentes y ante los ladridos ha seguido gobernando sin descuidar su tarea.

Ha formado y aceptado a un grupo de excelentes consejeros ejecutivos del grupo de Ciudadanos, que han contribuido al éxito de ese buen gobierno.

Esos consejeros, procedentes del grupo de Ciudadanos, han gestionado desde el conocimiento y con eficacia. Algunos de ellos deberían permanecer en el nuevo Gobierno de Andalucía.

Vienen tiempos peores de los que sufrimos desde 2008 y se necesita un gobierno de serviciales servidores y pulcros administradores de la escasez de recursos.

Todos queremos vivir pacíficamente, incluso en periodos como los que se avecinan, cuyos embates nos vienen desde fuera y desde muy lejos de esta tierra nuestra.

 ** Catedrático emérito de la Universidad de Córdoba

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