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Diario Córdoba

Marisol Salcedo

ESCENARIO

Marisol Salcedo

Sobras

Cada vez que oigo los datos, me parecen increíbles: que cada ciudadano español tira 31 kilos de comida al año y que, también en un año, en España se desperdician 1.364 millones de kilos de alimentos. El criterio del aprovechamiento está muy arraigado en mi familia. Recuerdo, desde muy pequeña y teniendo en cuenta que en mi casa el vocabulario teatral formaba parte de nuestra vida, que cuando un día repetíamos el menú del anterior, mi padre decía que estábamos dándole la segunda representación. Según esto, yo solita, le he dado cuatro representaciones a lo que sobró de la barbacoa que hicimos hace dos domingos; no teman por el calor, fue en una bodega y con ventiladores, pero sobraron pinchitos, salchichas y hamburguesas; todo de pavo y pollo. También tortilla de patatas.

Las personas que me son próximas, también tienen muy en cuenta el aprovechamiento de las sobras y les he oído decir que le dan muchas vueltas a la cabeza antes de tirar nada. Todo es cuestión de educación más que de leyes. En las papeleras de los colegios he visto bocadillos tirados enteros, con su envoltura de aluminio, sin haberlos abierto siquiera para ver de qué están hechos. Los restaurantes, que tienen sus propias reglas en cuanto a caducidad, calidad, conservación, colocación y mil cosas más, ya hace tiempo que están actuando en ese sentido.

En lo que a mi respecta, si como en un restaurante y me ha sobrado carne, como siempre he tenido perro, he pedido para llevar lo que ha quedado en mi plato. «Para el perro, ¿eh?», me han interrogado pícaramente, a veces, mis compañeros de mesa e incluso han querido echar en mi plato todos sus desperdicios para colaborar con la causa. En general, los camareros actúan amablemente, pero algunos, me han estregado el paquetito con cierto ademán despreciativo; y otros, con demasiada discreción, como si estuviéramos haciendo algo ilegal. De todas formas, hay que distinguir entre las sobras, cuando son los desperdicios y desechos que se quedan en el plato, y las sobras, cuando queremos referirnos a los restos que quedan de comida sin tocar al levantar la mesa. Pero servir las sobras tal y como han quedado, resulta poco apetitoso: se trata de hacer comidas nuevas. Por ejemplo, con lo que haya quedado de pescado o carne, croquetas o, convenientemente aliñado, salpicón; con menestra, sopa; con patatas, puré... Sacar rendimiento a las sobras es un arte.

* Escritora. Académica

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