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Manuel Fernández

La Andalucía que estrenó Naranjito en el 82

«Tal vez no sepamos cuál es el camino, tal vez no sepamos por dónde se llega antes, pero sí sabemos qué caminos no volver a tomar»

Botas de fútbol con el logo de Naranjito, mascota del Mundial de España 1982. F.J.C. (COBOS)

Los dedos se pegan a las teclas y el sudor gotea como la apariencia inevitable de unas temperaturas tórridas, como el infierno en una vida sin ventilador ni aire acondicionado. Sin embargo, Naranjito, la mascota del Mundial de Fútbol de 1982 inaugurado el 13 de junio de aquel año en el Camp Nou de Barcelona y que concluyó el 11 de julio en el Santiago Bernabéu, se nos presenta estos días como algo refrescante y novedoso en aquella España que en fútbol estaba todavía muy lejos de los enamoramientos de Casillas con Sara Carbonero y de Piqué con Shakira en el Mundial de Sudáfrica del 2010 y muy cerca de los percances de la dictadura y del reciente intento de golpe de estado del 81. Parece como si cuarenta años, los que hacen desde las primeras elecciones andaluzas, hubieran separado en costumbres y en formas de estar ante la vida a aquellos muchachos que comenzaron a comerse el mundo en aquel tiempo de el de los jóvenes de ahora, que se han inventado el chollo de los influencers. No en ideología y pensamiento, que el ser humano siempre se ha apuntado a hacer el bien o a aprovecharse de todo lo que le rodea.

Lo dice el Papa Francisco, a quien detestan muchos católicos: «Cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo le aconsejaría que se fije qué está pasando en su corazón… El que tenga afición por todas esas cosas, por favor, que no se meta en política, que no se meta en una organización social o en un movimiento popular porque va a hacer mucho daño a sí mismo y al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola. Tampoco que se meta en el seminario. Frente a la tentación de la corrupción no hay mejor antídoto que la austeridad y practicar la austeridad es, además, practicar con el ejemplo. Les pido que no subestimen el valor del ejemplo porque tiene más fuerza que mil palabras, que mil likes, que mil retweets, que mil vídeos de youtube. El ejemplo de una vida austera al servicio del prójimo es la mejor forma de promover el bien común».

Y también lo piensa Serrat, al que le gusta que los músicos no paren de hacer sonar sus instrumentos y que los poetas no dejen de alzar la voz. «Es necesario que recuperemos los valores democráticos y morales que han sido sustituidos por la vileza y la avidez del mercado donde todo tiene un precio, donde todo se compra y todo se vende. Es un derecho y una obligación restaurar la memoria y reclamar un futuro para una juventud que necesita reconocerse y ser reconocida. Tal vez no sepamos cuál es el camino, tal vez no sepamos por dónde se llega antes. Pero sí sabemos qué caminos son los que no debemos volver a tomar. Y que lo cotidiano no se convierta en normalidad capaz de volver de piedra nuestros corazones». Hoy Andalucía está votando o ya lo ha hecho unas elecciones propias que cumplen 40 años de vida, 40 años de aquella noche del domingo 23 de mayo de 1982 en que José Miguel Salinas, secretario provincial del PSOE, descorcharía el champán de la victoria a las diez de la noche, Manuel Gracia, el primer candidato diría «no sé qué va a pasar mañana en este país» y el senador Joaquín Martínez Bjorkman comentaría con alegría: «Esto es excesivo». Una noche, aquella, en que en UCD se bebió cerveza y gazpacho, en AP, cerveza enlatada, en el PSOE, champán, en el PSA, cerveza algo caliente y se comieron canapés tristes, y en el PCA vino testimonial Tejarejo. Una noche, la de las primeras elecciones andaluzas, en la que salieron elegidos como diputados al Parlamento Andaluz, Manuel Gracia Navarro, Julián Santiago Bujalance, Blas Garrido Dueñas, Federico Ortega Prieto, Manuel Arenas Martos, Antonio Toledo García y Julián Díaz Ortega por el PSOE; Antonio Hernández Mancha y Francisco Serrano Navarro por AP; Luis Marín Sicilia y Miguel del Pino Nieto por UCD; y Julio Anguita González y Ernesto Caballero Castillo por el PCA. En el Parlamento andaluz hasta ahora no ha gobernado la extrema derecha con su denominación de Fuerza Nueva; con Vox tampoco, aunque ha apoyado al actual presidente Juanma Moreno, del PP. Los anteriores presidentes andaluces, todos del PSOE, fueron Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz, que han gobernado la Andalucía que estrenó Naranjito en el Mundial del 82, donde España marcó un cero en fútbol y Andalucía resucitó de sus cenizas.

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