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Diario Córdoba

Rafi Crespín.

TRIBUNA ABIERTA

Rafi Crespín

El municipalismo como seña de identidad

 

En nuestros pueblos está lo mejor de España, la sencillez de sus gentes, la sabiduría de saber vivir con otros ojos, con otra voz. Soy hija del mundo rural andaluz. Mi vida es la de una niña que nació en Montealto, una aldea del municipio de La Carlota, en Córdoba.

He tenido la suerte en mi vida política de llegar a ser alcaldesa de mi pueblo. Es ahí donde la política te enseña que son los ayuntamientos la puerta de los anhelos y necesidades más urgentes de nuestros vecinos y vecinas.

La igualdad de oportunidades supone realmente el gran reto contra la despoblación de nuestro mundo rural. Para ello, es necesario tener sensibilidad y dotar a los municipios de las mismas herramientas que las ciudades de nuestro país.

Los concejales y concejalas y alcaldes y alcaldesas de los 8.131 municipios que tenemos en España son los primeros en recibir las demandas de los ciudadanos, directamente y sin filtros, y ello nos obliga a pelear para gestionar lo que, finalmente, va a mejorar su calidad de vida.

Las necesidades no entienden de geografía. Es más, muchas veces se hacen más acuciantes cuando el punto geográfico está alejado de los centros de poder que suelen concentrar los avances tecnológicos. Por eso, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha tomado muy en serio intentar detener el vaciado de una parte de España, apostando por el apoyo institucional y económico para contener esa sangría e intentar recuperar la vitalidad de comarcas en otro tiempo prósperas.

La realidad de nuestro país ha cambiado mucho desde que, hace 43 años, iniciaran su andadura los ayuntamientos democráticos. Pero en algo no han variado, y es que se mantienen en ser los primeros en atender las necesidades de los ciudadanos. Y para ello se han hecho cargo, en muchos casos, de lo que se denominan “gastos impropios” relativos a aspectos relacionados con la salud, los servicios sociales, el empleo, la vivienda o la educación. Como ejemplo del avance en este último sector, los municipios siguen trabajando por la enseñanza: antes lo hacían para atender la demanda y poder dar un adecuado servicio ante el incremento de población, y ahora, en muchos casos, para mantener la calidad de la misma pese al descenso de niños y jóvenes en edad de recibirla.

Tras unos años de avances, los ayuntamientos sufrieron el azote de la crisis económica de 2008 y, para remate, en lugar de recibir ayudas fueron machacados por el “austericidio” del Gobierno Rajoy: Montoro implantó la tasa de reposición; se aplicó con dureza la Ley de Estabilidad Presupuestaria; no se permitió que las Entidades Locales pudieran utilizar sus remanentes; se endureció la regla de gasto, por citar algunos ejemplos.

Afortunadamente, el Gobierno de Pedro Sánchez ha permitido superar una legislación antimunicipalista que ataba de pies y manos financieramente a los Ayuntamientos y limitaba sus capacidades de actuación.

De los 26.634 millones de euros del Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia que figuraban en los Presupuestos Generales del Estado de 2021, 1.483 millones se adjudicaban a las Entidades Locales, cantidad que se ha superado ampliamente con las convocatorias actuales.

En el Presupuesto para este año, la cifra total prevista para proyectos del plan asciende a 26.900 millones de euros, de los cuales 2.050 millones (el 57,9% más que los PGE consolidados anteriores) están siendo transferidos a las Entidades Locales.

Es decir, éste es un solo ejemplo de cómo los socialistas hemos devuelto a los ayuntamientos su autonomía real y la hemos reforzado para afrontar nuevas competencias. Porque, a las tareas que siempre han tenido, se suman ahora otras no menos importantes: buscar la eficiencia energética, optimizar los recursos (sobre todo el agua), digitalización, etcétera. Sin olvidarnos de mejorar la calidad democrática, ampliando la transparencia en la gestión y luchando contra la exclusión o la violencia de género.

La velocidad en los cambios sociales, tecnológicos e incluso climáticos están suponiendo ya un desafío a nivel global, pero están impactando sobre todo en el ámbito local. Queremos ser capaces de convertir estos retos en oportunidades de desarrollo proponiendo las trasformaciones adecuadas, responsables social y medioambientalmente, que conecten con los sueños de nuestros convecinos y permitan, aprovechando y potenciando su talento, convertirse en motor de desarrollo para cada municipio.

La globalización no puede uniformar nuestra manera de ser. La diversidad e idiosincrasia de cada localidad debe servirnos también para enriquecer nuestros pueblos y ciudades y convertirlos en seña de identidad que se sume a los vectores de desarrollo individual y colectivo.

El PSOE es el partido que más ayuntamientos gobierna gracias al apoyo ciudadano que le viene dado por la buena gestión y la mejora en la calidad de vida de sus conciudadanos. Eso es lo que nos diferencia de otras opciones políticas y pone en valor el trabajo, en la inmensa mayoría de los casos completamente altruista, de los alcaldes, alcaldesas y ediles socialistas que quitan horas a su descanso o a la atención familiar para dedicarlos a la comunidad.

Un proyecto local siempre está en crecimiento. No puede ni debe darse por acabado. Por eso, necesitamos la complicidad de mujeres y hombres, jóvenes y veteranos, y abogamos por un gran pacto entre todos que, al tiempo que les hace partícipes de la toma de decisiones, consiga las transformaciones adecuadas a la medida de sus necesidades.

Los socialistas tenemos claro que el municipalismo debe ser un eje central de nuestra agenda y lo estamos demostrando con hechos al situarlo en primera línea política.

Somos activistas de lo local a sabiendas de que eso supone no sólo “administrar”, sino gobernar para seguir construyendo el mejor futuro para nuestros conciudadanos.

Y seguiremos trabajando y buscando la complicidad con asociaciones, instituciones y otras entidades locales para hacer municipios más sostenibles, saludables, respetuosos en derechos, garantes de lo social, culturalmente ejemplares, libres y seguros.

(*) Secretaria general del Grupo Parlamentario Socialista de las Cortes Generales

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