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Diario Córdoba

Antonio Gil

PARA TI, PARA MÍ

Antonio Gil

Hoy, Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales

El lema de este año para esta celebración nacida al calor del Concilio Vaticano II se centra en la ‘Escucha’

Hoy, solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra también la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que nació al calor del Concilio Vaticano II, con el decreto «Inter Mirifica», inaugurándose por primera vez el día 7 de mayo del año 1967, en el pontificado del papa Pablo VI. Esta jornada nació con tres grandes objetivos: primero, «la formación de las conciencias frente a las responsabilidades que incumben a cada individuo, grupo o sociedad, como usuarios de estos medios»; segundo, «la invitación dirigida a los creyentes, a rezar para que dichos medios sean empleados conforme al diseño de Dios sobre la humanidad»; tercero, «el estimulo dado a los católicos para sostener, con su generosidad, en un gesto de solidaridad de toda la comunidad eclesial, los gastos que exige el empleo de los medios de comunicación en la Evangelización y en el progreso de los pueblos». La colecta de esta jornada ha sido la única que creó y recomendó el Concilio Vaticano II. Y por último, «poner de relieve el papel de quienes trabajan en los medios de comunicación». En el primer mensaje de esta jornada, Pablo VI hablaba con entusiasmo de estas «técnicas maravillosas, con las que la convivencia humana ha adquirido nuevas dimensiones; el tiempo y el espacio han sido superados; y el hombre se ha convertido en ciudadano del mundo, copartícipe y testigo de los acontecimientos más remotos y de las vicisitudes de toda la humanidad». «Como ha dicho el Concilio, subrayaba Pablo VI, podemos hablar de una verdadera transformación social y cultural que tiene también sus reflejos sobre la vida religiosa. En todo esto vemos perfilarse, afirmaba el Papa, un admirable designio de la providencia de Dios, que abre constantemente nuevas vías al ingenio humano para su perfeccionamiento y para el logro del fin último del hombre». ¡Cuánto ha llovido, desde aquel año 1967, hasta nuestros días! ¡Cómo ha cambiado el paisaje de los medios de comunicación y cómo se han trasformado por completo las reglas de juego! Hasta tal punto, que el papa Francisco nos ha hablado de las «cizañas» del Periodismo, señalando con audacia y valentía, los que son para él, los «tres pecados de los medios de comunicación, los más grandes, los que van por el camino del embuste y de la mentira: la desinformación, la calumnia y la difamación». Y de estos tres «pecados», señala Francisco, «el más grave es la desinformación, un pecado grave, porque se dice solamente la mitad de las cosas, las que son más convenientes para mí, y no la otra mitad. Y así, el que ve la televisión u oye la radio, no puede formarse un juicio perfecto porque no tiene los elementos y no se los dan. De estos tres pecados, por favor, huid». Las palabras del Papa ponen el dedo en la llaga del panorama actual de las comunicaciones sociales. ¿Dónde encontrar la verdad? ¿Hasta dónde es verdadero lo que se nos dice? La «desinformación», ciertamente, nos arrolla y nos envuelve, con denuncias falsas, noticias manipuladas, datos extrapolados. Por todo esto que ahora sufrimos, Pablo VI, en su primer Mensaje, en 1967, pedía «responsabilidad a los grandes promotores de la comunicación, y que todos sus esfuerzos se dirijan a difundir la verdad en las mentes; la adhesión al bien, en los corazones; y la acción coherente, en las obras». El lema de este año para la jornada de las comunicaciones, se centra en la «Escucha», --«escuchar con los oídos del corazón»--, «actitud que corresponde al estilo humilde de Dios», como bien señalaba nuestro obispo Demetrio, a los periodistas cordobeses. Quizás, en esta hora, urge, sobre todo, verdaderas vocaciones de grandes empresarios que ofrezcan unos Medios de Comunicación, a medida de los valores del Reino de Dios, la verdad, el amor, la justicia y la libertad, para construir un mundo mejor por más humano y por más cristiano.

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