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Diario Córdoba

Juan Andrés Molinero

TRIBUNA ABIERTA

Juan Andrés Molinero

La historia que viene

Las humanidades andan por los desafueros de la irracionalidad en este mundo tecnologizado

En el presente año, del centenario de Nebrija, se rubrica el grave contrapunto del desinterés de las humanidades. Concretamente de la «Historia de España» del Bachillerato. Todas las humanidades, sobra decirlo, andan por los desafueros de la irracionalidad, en este mundo tecnologizado al albur de los nuevos instrumentos (redes, telefonía, canales...) convertidos en ejes de sustentación de nuestras vidas. Desgraciadamente no entendemos que son solamente eso, instrumentos. La existencia debiera tener, sin embargo, otros fines y motivaciones, en relación con lo que somos (espacio y tiempo), lo que nos convierte en seres inteligentes (arte, música, pensamiento, ciencia...) y lo que buscamos (futuro real, no virtual, aunque desvariemos en ese sentido). La cuestión de la Historia de España es un tema manido, con críticas a espuertas de especialistas, profanos, políticos y genes de todo género..., sobre decisiones políticas (reales decretos) que parecen inalterables. Ciertamente no se sabe en qué ni en quiénes se sustentan los nuevos aires, que tienen lógicamente de todo, bueno y malo. Pero mucha perversidad en la mirada histórica. A los profesionales del tema y profesorado creo que los gerifaltes de la ley le han preguntado poco. El nuevo Real Decreto de ordenación del Bachillerato plantea (R. D. 243/2022, 5 de abril), entre sus bondades, la retórica de una materia interpretativa de la realidad, comprensiva y que los desafíos de nuestro mundo. También el desarrollo teórico de competencias, que resultan atrayentes en redacción y comprensión: camino a la democracia, nacionalidades e identidades; progreso y sostenibilidad; cambios sociales y modos de vida; dinámicas ideológicas; contextos internacionales; perspectivas de género; patrimonio, etc. Qué bien. Los saberes básicos, de otra parte, se centran en las sociedades en el tiempo, los retos de futuro y compromisos cívicos. Todo ello cuenta, claro está, con la aquiescencia de cualquiera, si no fuera porque ese corpus teórico se contempla desde la perspectiva única del Mundo Contemporáneo: desde las últimas centurias (ss. XIX y XX). No sabemos cómo entienden estos legisladores (políticos) que se puedan comprender los sistemas democráticos actuales (monarquía, constitución...) y su evolución partiendo desde anteayer, con el único bagaje del Liberalismo, que precisa necesariamente de las formas de poder en la Historia de nuestro país (distintos regímenes y formas de domino). No sabemos cómo quieren que se comprenda la construcción nacional y nacionalidades sin entender los orígenes de las problemáticas que hoy tenemos (nacionalismos...); cómo aprehender las cuestiones de género sin recurrir a estadios históricos que generaron las desigualdades e injusticias; cómo interpretar bien los vaivenes de la economía (crecimientos y debacles) sin conocer los fundamentos de sostenibilidad históricos. Los compromisos cívicos que se postulan como saberes fundamentales solamente pueden adquirirse desde el bagaje amplio y diverso de nuestras sociedades e históricas pretéritas. El horno de tiempo, en su diversidad y complejidad es quien permite entender la democracia actual, las necesidades del medio ambiente (que siempre se respetó mejor que ahora); los avances tecnológicos (que siempre hubo), las relaciones varias e imprescindibles con Europa, y el resto del mundo; así como el patrimonio artístico, histórico y espiritual. Nos espera un futuro sembrado de incertidumbres que realmente no calibramos bien, toda vez que dejar de lado las humanidades, abandonando los grandes valores que más nos incumben como seres humanos, caminando hacia derroteros inciertos. No es bueno construir un edificio sin asentar bien los cimientos, aunque el alzado parezca trasparente, el revestimiento sea de poliuretano brillante y tenga rápidos ascensores. Conocer bien nuestro pasado, de forma completa, debiera ser una obligación.

* Doctor por la Universidad de Salamanca

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